Completar una línea en Tetris tiene numerosas funciones. De forma resumida, sirve para obtener una buena cantidad de puntos y para liberar espacio, pero también para completar la Pokédex. Como ya hemos visto en anteriores Retromanía, pueden capturarse Pokémon en distintas apuestas, más allá de en las principales aventuras de la serie.

Introducir Poké Balls en los hoyos mediante el juego de Pinball o completar distintos puzles, como si de un reto de Tangram se tratase, son dos buenas formas. Se les une una particular versión de Tetris, que responde al nombre de Pokémon Tetris Mini. Como en los casos anteriores, se trata de un cartucho para la diminuta consola Pokémon mini.

 

La rapidez, más importante que nunca

Pokémon Tetris Mini vio la luz en 2002, como juego para la consola Pokémon mini. Al igual que el resto de títulos del catálogo, contó con una estética y con un sonido propios de décadas anteriores. Todo era en blanco y negro y los píxeles eran los absolutos protagonistas.

Pokemon Tetris Mini juego

Antes de recordar las posibilidades de juego que ofrecía, conviene explicar que tuvo una capacidad para 250 Pokémon. Con esta amplia Pokédex, ya quedó claro que había rejugabilidad para rato. Sobre todo, si tenemos en cuenta que contó con varias modalidades, con sus respectivos niveles de dificultad, y con opciones para uno y dos jugadores.

Aunque estamos ante un juego completo por sí mismo en su modo en solitario, jugarlo a dos no era una mala idea. Por desgracia, no era habitual encontrar a muchos jugadores con la susodicha consola para conectar una a otra, y menos aún con el mismo juego. ¿La solución? Seguir contentándose con la modalidad para un jugador o pasar la consola de mano en mano, para competir (mentalmente) por los puntos.

Este cartucho respetaría al máximo la esencia de Tetris. Las fichas se presentaron en sus formas tradicionales y el objetivo era el mismo: girarlas hasta colocarlas en la mejor posición para crear filas.

Como todos los amantes del Tetris sabrán, la rapidez es crucial para “seguir con vida”, especialmente cuando esas filas incompletas empiezan a amontonarse. Pues bien, en Pokémon Tetris Mini esa rapidez adquirió una mayor importancia. Esto se debe a que el Pokémon a capturar cambiaba por momentos, para bien o para mal, cansado de esperar a jugadores torpes.

 

Las posibilidades de Pokémon Tetris Mini

Pokémon Tetris Mini es recordado por sus dos sencillas y adictivas modalidades de juego. En la estándar, el objetivo se basaba en la mera obtención de Pokémon. En la parte derecha de la pequeña pantalla podíamos ver la silueta de una criatura, aunque cambiaría cada ciertos segundos.

El éxito a la hora de destruir líneas se traduciría en atrapar unas criaturas u otras, que quedarían incorporadas de forma automática a la Pokédex. Para saber si ya contábamos con ese Pokémon, éste mostraba su forma completa, sin sombras.

Por otro lado, el modo 20 Líneas invitaba a una mayor rejugabilidad. Como su propio nombre indica, tendríamos que completar un total de 20 líneas en el menor tiempo posible. El jugador marcaría su propio récord, por lo que trataría de superarlo en intentos posteriores. Como en la modalidad anterior, podía atrapar Pokémon siguiendo la forma habitual.

Con todo ello, Pokémon Tetris Mini no fue un juego revolucionario, pero sí que se convirtió en un entretenimiento de bolsillo con muchas posibilidades. Completar la Pokédex en su totalidad llevaría su tiempo, así como algún que otro disgusto. ¿Cómo ha podido escaparse Typhlosion? ¿Por qué mi extrema torpeza ha hecho que Vaporeon desaparezca? A cambio, resultaría más que satisfactorio observar los logros en forma de captura.

Hoy en día, se ha convertido en un juego imprescindible para los amantes de ambas marcas, que poco o nada tiene que envidiar a las miles de versiones existentes de Tetris. Sus diferentes vibraciones, ya fueran a la hora de crear una línea o de atrapar una criatura, jugaron a su favor.

Por su parte, la utilización del Shock Sensor para girar los bloques, en lugar de los botones ‘A’ y ‘B’, también sorprendería a su propietario. No podemos olvidar la libertad estratégica por la que apostaba, a diferencia de esas otras versiones. El jugador no siempre colocaría uno de los bloques en el lugar adecuado, siguiendo la lógica, ya que con sólo una línea no se atraparía una criatura.

Eso sí, más nos vale ser muy fans de ambos si queremos volver a disfrutar de este título como el primer día. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!