Quienes acostumbren a quejarse del escaso catálogo de juegos en Wii U o en PS Vita, deberán saber que hubo otras consolas con menos suerte. Es el caso de Pokémon mini, el diminuto aparato de Nintendo. En anteriores Retromanía, ya hemos recordado cómo fueron Pokémon Party mini, Pokémon Pinball mini, Pokémon Puzzle Collection y Pokémon Tetris mini.

Esta semana ponemos punto y final al recuerdo de esta consola, no por falta de ganas, sino por la inexistencia de más juegos. Pokémon Zany Cards es el último de ellos y, como su propio nombre indica, nos llevó a enfrentarnos a distintos juegos de cartas.

Al igual que sus compañeros de catálogo, vio la luz en 2002. Contó con unos gráficos retro, con un sonido propio de décadas anteriores y con la opción de multijugador como principal atractivo. El problema llegó al no encontrar a gente que tuviera la misma consola (en este caso se necesitaban hasta cinco jugadores), motivo por el que muchos de sus minijuegos nunca llegarían a probarse por los usuarios.

La consola no fue un éxito, ni tampoco sus juegos, aunque hoy en día son muchos los amantes de Pokémon que buscan hacerse con ella. Al fin y al cabo, sus propuestas, reinas del entretenimiento, nada tienen que envidiar a muchos juegos para móviles.

 

Unas apariciones muy especiales

En esencia, Pokémon Zany Cards no presenta demasiadas diferencias con los recopilatorios para consolas basados en los clásicos juegos de cartas. Serviría para evitar el aburrimiento durante tardes enteras, sobre todo en las largas reuniones familiares, pero su principal atractivo llegaba con las apariciones y con las animaciones.

Pokemon Zany Cards

Tener como rivales a Jessie y James y a Brock y Misty era un auténtico puntazo, pero lo era aún más ver a Giovanni y Mewtwo en acción. Su presencia supuso toda una alegría para los fans de Pokémon (sobre todo si se juega ahora), aunque aún había más.

Sin renunciar a esos gráficos pixelados, podíamos ver animaciones de Raikou, Entei y Suicune. Los iniciales de la segunda generación también tuvieron su protagonismo, sin olvidarnos de un Pikachu a lomos de Lugia. Jigglypuff, Snorlax, Meowth y una transformación de Ditto también harías las delicias de los jugadores.

Las bonitas escenas que protagonizaron fueron el elemento más sorprendente. Sin embargo, un juego no vive sólo de animaciones. Pokémon Zany Cards contó con cuatro minijuegos distintos. No fueron revolucionarios ni de cerca, y unos fueron mejores que otros, de ahí que no estemos ante el mejor título de la consola.

 

Los cuatro minijuegos de Pokémon Zany Cards

Pokémon Zany Cards incluyó un total de cuatro minijuegos, con sus respectivas reglas ilustradas: Wild Match, Special Seven, Card Duel y Four Kings. Si hubiera que clasificarlos de mayor entretenimiento a menos, Card Duel ocuparía el primer puesto. Lástima que sólo pudiera disfrutarse con dos consolas, conectadas mediante infrarrojos.

Sólo si teníamos la suerte de encontrar a otro jugador, podíamos disfrutar de una apuesta estratégica e intuitiva. Ambos participantes recibían las mismas cartas. En cada ronda, ponían en juego una de la mano. Quien tuviera la carta más alta, ganaría la baza.

De esta forma, era de vital importancia recordar qué cartas había jugador el rival y administrar las propias de la mejor forma posible. En el segundo puesto encontraríamos Special Seven, minijuego que, por suerte, nos permitía disfrutarlo en soledad (o con hasta cuatro jugadores más). Es aquí donde hacían su aparición Pikachu, Gengar, Snorlax, Jigglypuff, Meowth, Ditto y Wobbuffet.

El vencedor sería aquél que se descartase, en primer lugar, de todas las cartas de la mano. Se podían combinar cartas por palos o por Pokémon, aunque el principal atractivo llegaba al utilizar las habilidades de las cartas contra los rivales.

Pokemon Zany Cards

Así, Pikachu y Ditto cambiaban el palo, Meowth obligaba al siguiente a robar dos cartas, con posibilidad de ejecutar encadenamientos, y el canto de Jigglypuff haría perder el turno al siguiente. El principal ataque llegaría con Gengar y su Come sueños, para hacer robar al siguiente tres cartas y hacerle perder el turno.

El tercer puesto en diversión lo ocuparía Wild Match, también para disfrutarse entre uno y cinco jugadores. En esta ocasión, el objetivo era obtener la mayor cantidad de monedas al final de la partida. Siguiendo una mecánica con grandes semejanzas con el póquer, los jugadores tendrían que crear grupos de cartas atendiendo a las de la mano y de la mesa.

Las líneas de Chikorita, Cyndaquile y Totodile no tenían demasiado valor, aunque si se combinaban los tres Pokémon, la recompensa aumentaba. Pikachu podía encontrarse con Tyrogue, Ho-Oh o Lugia, aunque recibiría más monedas si se cruzaba con otros Pikachu. Las mayores recompensas llegarían al unir a los legendarios o a la familia de Tyrogue.

Con ello, Wild Match podía volverse algo monótono, a falta de reglas originales. De no haber sido por sus animaciones, no hubiera tenido absolutamente ningún atractivo. Por último, en el cuarto puesto encontramos Four Kings, un solitario sin demasiada emoción, más allá de la aparición del “querido” Magikarp. Como su propio nombre indica, el objetivo es crear un cuarteto de reyes.

Casi con total seguridad, Pokémon Zany Cards es el cartucho menos trabajado de Pokémon mini, más allá de su colorida portada protagonizada por un simpático Meowth. Sin embargo, si lo tenemos por casa siempre servirá para despertar la nostalgia y, aunque no incluya máquinas tragaperras, podrá quitarnos el gusanillo dejado por los ya desaparecidos Casinos Pokémon. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!