Hay quienes, cada vez que visitamos una tienda de videojuegos, volvemos a preguntarnos cómo fue la primera reunión para crear Rocket League. Una servidora se imagina a unos cuantos ejecutivos, deseosos de vender a toda costa. Gráficos, presentaciones y a un jefe que pide “buenas ideas”. ¿Qué mueve infinito dinero en el mundo? ¿Fútbol? ¿Coches? Pues hagamos un juego de fútbol y coches.

Algo parecido debió de ocurrir en el estudio Krisalis. Los desarrolladores querían aprovechar el tirón de los grandes sectores y, a ser posible, convertirlos en algo aún más atrayente. ¿La solución? Recurrir al fútbol y añadir unos cuantos extraterrestres al argumento. Y es que, ¿a quién no le gustan las historias en las cuales los alienígenas llegan a la Tierra?

Tal vez, fuese así cómo surgió Soccer Kid, también conocido como The Adventures of Kid Kleets. Esta propuesta vio la luz en 1993 para Commodore Amiga. Un año más tarde, se lanzaría en SNES, PC o Amiga CD32, entre otras plataformas. No caería en el olvido, ya que en la siguiente década fue lanzado en Atari Jaguar, Game Boy Advance y PlayStation.

 

Una Copa del Mundo destrozada

El objetivo de Soccer Kid es recuperar la destrozada Copa del Mundo. El porqué ha sido destruida tiene el mayor de los sentidos, por lo que tal vez el Mundial del próximo año corra peligro. Comencemos la historia por el principio…

Soccer Kid juego

Un grupo de extraterrestres no tiene nada mejor que hacer que aterrizar en la Tierra. Una vez allí, descubren una brillante Copa del Mundo, tan amarilla e irresistible que deciden llevársela a su planeta. ¡Pero las cosas se tuercen! Durante su viaje por el espacio, un asteroide impacta sobre la Copa. Los alienígenas se quedan sin ella y los cinco trozos en los que se ha dividido regresan a la Tierra. Para que luego digan que no existen las casualidades.

Mientras tanto, un niño (y amante del fútbol) se encuentra sentado en su sofá, mirando la tele. El informativo del mediodía cuenta lo sucedido, a la vez que advierte de que sin Copa no habrá mundial. Y como ese niño no quiere quedarse sin el acontecimiento de su vida, no vaya a ser que sin él descubra el amor a la lectura, se pone manos a la obra.

Se viste con su ropa deportiva y, con el balón en mano, comienza su misión por encontrar y recoger todos los trozos de la Copa. ¡Y ya tenemos videojuego! Tras un par de escenas cinematográficas que nos narran lo acontecido y vestir a su personaje, comienza la aventura de plataformas, protagonizada por el aspirante a futbolista. Cuenta con las características propias del género, aunque con algunas diferencias clave.

 

¡Acabemos con la vida de los ciclistas!

Vale que la vida del chaval gire en torno al fútbol, pero no por ello debería asesinar a ciclistas como si no hubiera un mañana. Su misión comienza en su ciudad, en la que avanzar hacia delante y subir por diversas plataformas y coches.

Soccer Kid Retromania

La recogida de la comida ideal para cualquier deportista (hamburguesas, perritos calientes, helados, caramelos y refrescos con gas) es recompensada con puntos. Toda una lección para los más pequeños. A la vez que se nutría con comida sana, tenía que recoger cromos de futbolistas, cuya colección quedaría reflejada en la parte inferior de la pantalla.

Pero eso no es todo. Su protagonista irá pegándole patadas al balón durante todo el juego, siendo éste su arma. A base de balonazos acabará con la vida de todo el que se ponga por delante, incluidos los simpáticos ciclistas que sólo querían pasar una bonita tarde de domingo recorriendo la ciudad.

¿Y si nos encontramos con mecánicos, con gente montada en monopatín, con perros abandonados o con pájaros? Pues lo mismo, no fuera a ser que acabasen con nuestra vida. Como tienen cara de enfadados, parece estar más que justificado.

En ocasiones, ese balón-mortal se convierte en un estorbo, pero sus desarrolladores también encontraron soluciones a ello. Lo dejamos atrás, para alcanzar otras zonas y, cuando lo necesitemos, lo invocamos. Otro elemento lógico a la lista.

Si seguíamos con vida, la recogida de cromos nos indicaría que el escenario había llegado a su fin. Tras un recuento global de puntos y unas cuantas piruetas con el balón, teníamos minijuego. Recoger todos los objetos en una cuenta atrás era uno de los grandes atractivos de Soccer Kid.

 

El enfrentamiento contra Luciano Pavarotti

Tras la ciudad, llegó la visita al campo en la que seguir acabando con la vida de inocentes. Granjeros, ovejas, serpientes y peces volverían a tratar de acabar con nuestra vida y con la misión, por lo que ya sabíamos la fórmula. Al menos, las manzanas empezaban a complementar a la comida rápida. Pero pocas, que ya se sabe que no hay nada mejor que unas buenas patatas fritas.

Una nueva visita a la ciudad (esta vez a una muy espectacular) sería el comienzo de un homenaje a las diferentes ciudades del mundo. Podríamos pasearnos por las columnas griegas, montar en góndola y visitar las playas más bonitas, las preciosas casas orientales o los rincones más helados del planeta. Algunos enemigos eran comunes, mientras que otros eran exclusivos de cada zona.

Como juego de plataformas, contó con la presencia de jefes finales. Siguiendo con las lecciones para los jugadores, entre ellos encontramos a un jugador de rugby, de fútbol americano y a un luchador de sumo (promoviendo la tolerancia entre todos los deportes). También al mismo Pavarotti, atacándonos con notas musicales (para apostar por una buena cultura).

La lucha contra un gran extraterrestre marcaría el final de una colorida aventura, que apostó por el detallismo. Los píxeles crearían un juego divertido, de controles sencillos, que engancharía a futuros amantes del género. Estaría plagado de referencias a distintos países y de elementos originales.

Lástima que la historia fuera tan sumamente mala y que los diversos mensajes mostrados a lo largo de todo Soccer Kid no fueran los más adecuados para educar a la población. ¿Será responsable de la decadencia de la sociedad? ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!