Un niño pasea por la calle. Su tranquilidad no durará mucho al descubrir como los tomates empiezan a caer del cielo. La reportera del momento informa sobre la inminente catástrofe. “¿Hay espacio para la esperanza?”. Esa frase nunca hace presagiar nada bueno.

Los planes del Doctor Gangreen no tardan en hacerse públicos: utilizar sus tomates mutantes para acabar con el mundo, a través del Día del Juicio Final. Con este “revolucionario” argumento, encontramos Attack of the Killer Tomatoes, juego basado en la película de bajo presupuesto con su mismo nombre.

El que podría competir con Soccer Kid por el guión más malo extraño de la historia, es un juego de plataformas obra de Imagineering y THQ. Formó parte del catálogo de NES desde 1991 y, un año más tarde, del de Game Boy.

 

 

En un mundo protagonizado por los tomates…

Attack of the Killer Tomatoes es un juego de plataformas de avance lateral, en dos dimensiones y con gráficos pixelados. Al son de una encantadora melodía, nos ponemos en la piel de ese chico valiente, dispuesto a cambiar el mundo él solito (y con razón).

Attack of the Killer Tomatoes juego

Tras escuchar las noticias, y puesto que todos los habitantes han decidido refugiarse en un lugar seguro, decide convertirse en el héroe que salve la Tierra. Las personas comienzan a correr como si no hubiera un mañana (nuevamente con razón), mientras que nuestro chico se queda solo en las calles. ¡Es ahora de actuar, chavalín!

La oscura ciudad dará paso a las alcantarillas, a lo laboratorios y a las fábricas y hasta al interior de un enorme tomate. Pero ya hablaremos de ello más adelante. Por el momento, la tarea del chico rubio es avanzar, aplastando tomates y enemigos a su paso.

Como es habitual en la época, la forma de acabar con los malos es mediante saltos encima de ellos. Aplastar un tomate implica que se divida en mini tomates. Por su parte, un tomate grande necesitará de varios aplastamientos hasta verse reducido a la nada. ¿La recompensa? Ver como el camino se queda algo más libre y, ya de paso, aumentar el marcador de puntos.

En todos y cada uno de los escenarios, los tomates estarán por todas partes. Será decisión del jugador aplastarlos a todos o pasar de largo, pero siempre debe evitar que uno le roce. Estos pequeños acercamientos van acabando con su vida, medida mediante pequeñas líneas, y nunca sienta bien tener que comenzar desde el principio por un ataque ketchupiano. Para colmo, algunos tomates agresivos se empeñan en perseguir a nuestro prota…

 

 

Un auténtico laberinto

La originalidad de Attack of the Killer Tomatoes respecto a su argumento, por bueno o malo que fuera, se perdió por completo en esos escenarios. El detalle no era algo que preocupase a sus creadores, por lo que los paseos podían convertirse en algo monótono. ¿La solución? Incorporar más y más tomates o enemigos de otro tipo.

Attack of the Killer Tomatoes juego

Los murciélagos, las ratas y los insectos también formaron parte del elenco de enemigos, independientemente del lugar en el que nos encontrásemos. Para seguir respetando la esencia de la serie, se mostraban en tonos rojizos. Al parecer, los tomates, las salsas y el ketchup también habían hecho mella en el reino animal.

Al igual que ocurría con las plantas, precisaban de un solo toque para empezar a restar vida al muchacho. Suerte que existían bolsas a modo de objetos, que nada tenían que ver con el color rojo, con las que recuperar algo de vida.

Como todo juego de plataformas que se precie, Attack of the Killer Tomatoes también contó con un par de jefes finales. Aunque eso sí, cercanos al surrealismo. Destaca la criatura tocando el órgano y su forma de acabar con ella.

Entre tanto tomate no resultó raro que su protagonista tuviera alguno que otro guardado en el bolsillo, con los que practicar su puntería. Con ello, si conseguía romper todos los tubos del instrumento a base de lanzamientos, habría acabado con la vida de ese jefe final.

En esta ocasión, no hubo secretos escondidos ni vehículos sobre los que montar, que modificasen su jugabilidad. Para compensarlo, hubo unos cuantos escenarios en los que la gravedad quedaba desactivada por completo. El chico se pondría a caminar por el techo, también pendiente de sobrevivir.

Attack of the Killer Tomatoes juego

Esta aventura podía completarse en menos de veinte minutos y supuso un buen entrenamiento para futuros speedrunners. Si ya la habíamos finalizado en un par de ocasiones, no resultaba complicado saber dónde pisar para seguir avanzando sin parones y, sobre todo, saber a qué enemigos ignorar. Por suerte, contaba con un predecible escenario final cuando todo “parecía” haber acabado.

En él, el jugador caminaría por el interior de un super tomate, con sus órganos incluidos. Se consideraría un auténtico laberinto, ya que todas las pareces eran iguales. Si conseguíamos dar con la salida, podríamos hacerle explotar y, con ello, el juego ya habría llegado a su fin. Esta vez si.

Con tanto tomate y tomate cherry, no estamos ante la mejor apuesta de la historia. Sin embargo, hoy en día sí que es recordada por un buen número de jugadores, aunque no sabemos si para bien o para mal. Lo absurdo puede triunfar en ocasiones o, al menos, quedarse de por vida en la memoria. Aunque tal vez debería estudiarse la relación entre sus jugadores y el futuro odio hacia el tomate. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!