¡Hola talonianos! Venía raudo y veloz a escribir mi análisis de The Evil Within 2 y compartirlo con vosotros cuando un mensajero ha llamado a mi puerta y me ha dado un paquete que no esperaba. En la dirección ponía que venía del Centro Psiquiátrico de Beacon y en su interior tan sólo había un casete de hace la tira de años con pequeñas gotas de sangre. Como soy un tío muy echado para delante, he desempolvado mi walkman de hace 30 años y me he puesto a escuchar algo que me ha helado los huesos.

Lo que me he encontrado en la cinta es algo que me ha descolorado mucho. De hecho, he decidido transcribirla y ponerla en lugar del análisis para que podáis sacar vuestras propias conclusiones y las compartáis conmigo

¡Aquí os la dejo!

Tatiana Gutierrez: Bienvenido a mi consulta, Sebastian Castellanos. Es un placer ver que sigue teniendo interés en charlar conmigo y en contarme todo lo que se le pasa por esa cabeza atormentada.

Sebastian Castellanos: Pero… ¿cómo he llegado aquí otra vez? ¿Qué diablos estoy haciendo de nuevo en el  psiquiátrico de Beacon? ¡Joder, no me digas que sigo en Union o que nunca llegué a salir de Beacon!

TG: Tranquilo, Sebastian. Donde te encuentres no es relevante en esta sesión, así como tampoco lo es si ahora mismo estás vivo.

SC: ¿Vivo? ¿Pero qué coño pasa contigo, Tatiana? ¡Qué está pasando aquí!

TG: Lo que ocurre es que es su hora de terapia. Todavía tiene muchos traumas de los que hablar conmigo, Sebastian. Y ya que hablamos de ellos, ¿por qué no comenzamos desde el principio de esta nueva recaída?

SC: ¿Hablas de por qué accedí a trabajar con Mobius? ¡Tenían a mi hija, Tatiana! Pensaba que Lily había muerto en aquel incendio y la realidad es que la estaban usando para sus malditos experimentos. ¿Usar como núcleo de STEM a una niña pequeña e inocente durante tantos años? ¡Es terrible, joder! Así que cuando Juli Kidman apareció en mi vida y me ofreció volver a entrar en STEM para rescatar a Lily hice lo que todo padre haría por su hija: poner en peligro mi vida, o más bien mi mente, por salvarla.

TG: Típico de una mente como la suya, Sebastian. Siempre poniendo en riesgo su vida por la de los demás… Incluso con la duda real de que todo lo dicho por Mobius fuera falso. Pero hemos tocado un tema interesante. ¿Por qué no me habla de su nueva experiencia en STEM? ¿Fue tan traumática como la que vivió en Beacon?

SC: Tatiana, ¿de qué coño va todo esto? ¡Yo no necesito terapia!

TG: Sebastian, cuanto antes conteste a las preguntas antes saldrá de aquí…

SC: Esto es absurdo…. Bueno, mira, para mí han sido dos experiencias parecidas, aunque con diferencias substanciales. Lo que viví en Beacon fue terror en estado puro. Meterme en la mente de un asesino fue terrible y cada paso que daba me llevaba más y más hacia la locura. Mi sensación era que me iban guiando de principio a fin, algo que propiciaba que cada paso que diera lo hiciera aterrorizado. En cambio, en esta nueva experiencia me vi deambulando por Union, un pueblo en decadencia, físicamente imposible de narrar, dividido por zonas interconectadas por pasillos, a los que se accedía a través de un ordenador que tardaba la tira en cargar, donde podía moverme con mucha libertad. ¡Era como un pequeño mundo abierto! Aunque bueno, algo limitado, porque no todas las casas se podían visitar y tenía la sensación de que no podía hacer todo lo que me habría gustado.

Lo que si recuerdo son los abundantes enemigos. Si te soy sincero, si en Beacon me sentía solo y desamparado, en Union hubieron pocos momentos así, sintiéndome la mayor parte del tiempo como Rambo. De hecho, a la hora de estar metido en Union dejé de estar asustado.

TG: ¿Le gustan las películas de acción cochenteras, Sebastian?

SC: Es la mejor analogía que se me ocurre. ¿Recuerdas la máquina esa en el que mejorabas mis habilidades gracias al potingue verdoso que dejan los enemigos al morir? Pues cuando cuando mejoré mis habilidades de sigilo y conseguí unas cuantas armas potentes, acabar con todos esos tipos fue la mar de fácil. De hecho, los enemigos más duros mordieron el polvo mucho más rápido que en Beacon. ¿Quizás fueron un pelín tacaños con el hardware de STEM?

TG: ¿Quiere decir que Mobius, uno de los grupos más poderosos del mundo, no apuesta por la tecnología más puntera en sus equipos informáticos?

SC: Bueno, digamos que Union estaba logrado y los enemigos tenían pinta de ser terroríficos y extraños, pero para hablar de un entorno simulado esperaba un poco más de trabajo. No digo que estuviera mal ni nada por el estilo, pero he de decir que hay entornos simulados más punteros que esta versión de STEM. Pensarás que soy un poco masoquista al querer más realismo y terror….

TG: ¿Quiere que hablemos sobre videojuegos y realidad virtual, o prefiere que traslademos la conversación hacia temas más adultos?

SC: Tatiana, a lo único que se puede comparar esta locura, es a un videojuego. En Union viví pequeños momentos de terror, grandes dosis de Acción y ante todo, y negaré decirlo en el mundo exterior, mucha diversión. Lo pasé genial tendiendo emboscadas a los enemigos y haciendo puntería con ellos con mi ballesta y los diferentes tipos de virotes explosivos. También me ha gustado encontrar unos pequeños muñecos inspirados en videojuegos de una compañía que se llama Bethesda, descifrar los enigmas que me llevaban a diapositivas sobre recuerdos de mi pasado y encontrar las llaves ocultas que me abrían las taquillas de tu consultorio.

TG: ¿Disfrutaba viniendo a verme, señor Castellanos?

SC: Bueno, nuestras conversaciones siempre fueron confusas, pero sí, las disfruté mucho. Además, escuchar Claro de Luna cuando viajaba a mi refugio para verte a través de un espejo siempre ha sido un placer.

TG: Ya que entramos de lleno en el tema social, ¿qué le ha parecido la interactuación con otras personas dentro de STEM?

SC: La verdad es que en Union me he sentido mucho menos solo que en Beacon. Tenía mucha gente con la que hablar, a la que ayudar y al final terminó creándose una historia al rededor de toda esta relación que daría para escribir una novela de ciencia ficción. Además, Kidman estaba al otro lado para comentarme cómo iban las cosas en el exterior y charlar conmigo sobre mi pasado.

TG: ¿Diría que intentaba quitarme el trabajo, detective?

SC: Yo no diría eso. Ella ha sido una confidente y una inesperada amiga. Tú has sido el producto de mi mente que me ayuda a mejorar mis habilidades, con la que de vez en cuando charlaba sobre mis desvaríos y fracasos.

TG: Yo diría más que eso, detective. Yo estaba allí cuando me contaba lo repetitivo que le parecía tener que realizar algunas tareas secundarias o lo larga que se le hizo su estancia en Unity. También cuando me contaba cosas mucho más íntimas, ¿lo recuerda?

SC: Sí. Te dije que volvería a STEM para tratar de derrotar a todos mis enemigos si estos me ofrecían una dificultad más alta y un reto más desafiante, algo que al parecer desbloquee al salir de ese maldito chisme. Esta gente de Mobius son tan sociópatas que ponen recompensas como si de un videojuego se tratase.

TG: Parece que, aunque no paso todo el miedo esperado, usted terminó disfrutando de la aventura y volvería a meterse en el sistema STEM por su propia voluntad, algo que no entra dentro de mi entendimiento sobre la mente humana.

SC: ¿Pues pensaba que eras psiquiatra, Tatiana?

TG: Su mente le dice lo que quiere que yo sea, detective…

SC: Bueno, creo que ya hemos hablado un buen rato y no tengo más tiempo que perder contigo, Tatiana, así que si me disculpas…

TG: Detective, creo que no entiende algo elemental: yo me encuentro en su cabeza y siempre que considere que requiere terapia, la tendremos.

SC: ¿Pero qué diablos dices, Tatiana? ¿De qué coño hablas?

TG: Mañana a la misma hora, Sebastian. No olvide cambiar el líquido verde por puntos de habilidad.

Talonianos, hasta aquí la transcripción de la cinta de audio. No sé vosotros, pero a mí esto me ha dejado un tanto trastocado y puede que necesite terapia. ¿Tendrá esta tal Tatiana un hueco en su ocupada agenda? Creo que voy a hacer una llamadita a Beacon para que me asesoren.

 

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Nota