Una vez más, el mundo de los videojuegos nos enseña “grandes” lecciones de vida. Creatures, juego de acción y de plataformas aparecido en 1990, nos mostró que emborracharse en una fiesta nunca está de más. Su protagonista tuvo una terrible resaca al día siguiente, pero a cambio de quedarse dormido debajo de un árbol, como consecuencia de los efectos del alcohol, no fue enviado a una sala de tortura. El resto de invitados sí.

El que puede presumir de tener a una de las brujas más seductoras de la década (aún no bajéis hacia abajo, impacientes), se convirtió en una original y obligada aventura. Y no lo decimos por la delantera de esa bruja rubia, sino por todo lo que ofreció. Los disparos, los lengüetazos y las hojas que se movían con un pequeño motorcillo formaron parte del juego, tal y como recordamos en este Retromanía.

 

 

La triple desgracia de los buenos

Creatures fue un juego de acción y plataformas, con elementos propios del género de puzles. Vio la luz en 1990 para Commodore 64, de la mano de Apex Computer Productions, John Rowlands y Steve Rowlands. Más tarde, se lanzaría en Atari ST y Amiga.

Al igual que ocurría con Nebulus y Bounder, también ofrecidos en el ordenador doméstico, formará parte del catálogo de The C64. Siguiendo la moda de combinar lo retro y lo mini, se trata de la versión reducida de Commodore 64, con 64 juegos ya instalados, prevista para 2018.

A la espera de volver a disfrutarlo, no está de más conocer su trágica historia (de no hacerlo, carecerían de sentido muchas de las situaciones presentadas en la aventura). En un rincón muy lejando de la galaxia, existía un pequeño planeta, con unas adorables y pacíficas criaturas, siempre con una sonrisa en la cara.

Creatures

Un terrible destino (primera desgracia) obligó a sus habitantes a hacer las maletas y a montar a bordo de una nave. Querían aterrizar en un nuevo planeta, a ser posible, tan maravilloso como su ya antigua casa. Hasta se cambiaron de nombre. El término Fuzzy Wuzzies indicaba modernidad y predisposición al cambio.

Lástima que un meteorito (segundo desgracia) les obligase a aterrizar forzosamente en la llamada Tierra. A primera vista, todo parecía perfecto. Habían llegado a una isla paradisíaca, tan verde como azul. ¡Y encima había buenos anfitriones! Una parte del lugar estaba poblada por demonios, quienes se empeñaron en organizar la mayor fiesta de la historia. Unos invitados así lo merecían…

Sin embargo, esa felicidad volvió a durar poco. Todos fueron atrapados por los malvados demonios y enviados a horribles salas de tortura (tercera desgracia). Y es aquí donde entra en juego nuestro protagonista. Se había emborrachado tanto que decidió irse a vomitar debajo de un árbol antes de tiempo.

Se quedó dormido en ese mismo lugar y, a la mañana siguiente, supo lo que había pasado. Se había convertido en un héroe, dispuesto a salvar a sus compañeros y acabar con los demonios. Además, ahora contaba con un apestoso aliento, con el que sería capaz de quemar a más de uno.

 

 

La cabaña de la bruja y las salas de tortura

Nuestro adorable protagonista no se las apañaba mal en su misión por rescatar a sus compañeros. Creatures contaba con escenarios largos, con una cabaña de la bruja y con salas de tortura. Pero vayamos por partes.

Antes de comenzar un escenario, se especificaba qué “ingredientes” debíamos recolectar por el camino. Mostrados en forma de criaturas brillantes, servirían para crear pociones con las que mejorar las habilidades, por lo que convenía recoger la mayor cantidad de ellos.

Creatures

El héroe se movería por distintos rincones de la isla, buscando lo necesario para las pociones y acabando con los enemigos que había por allí. Para su desgracia, eran muchísimos. Tenían forma de insectos y moluscos gigantes, al principio, y de murciélagos y fantasmas, al final. No faltaron los que tenían un tamaño más grande, en forma de jefes finales, ni los que utilizaban vehículos para complicarle la tarea.

La forma de acabar con ellos era con combates cuerpo a cuerpo o a distancia. Para los primeros, utilizaría su asqueroso aliento, mediante lengüetazos. Para los segundos, haría uso de potentes y eficaces disparos ilimitados. Debía tenerse en cuenta que muchos enemigos precisaban de varios “toques” para morir. Otros, eran indestructibles.

Tras llegar al final, encontrábamos la cabaña de la bruja rubia (y simpática, por si a alguien le interesa). Era allí donde podíamos intercambiar los ingredientes por mejoras. Éstas servían, por ejemplo, para cambiar el ángulo de disparos o para aumentar su potencia. Además, la bruja también tenía otras cosas que ofrecernos. Había distintas apariencias y también pequeñas pistas.

Esas pistas nos llevan al tercer elemento: las salas de tortura. Cada dos escenarios, encontrábamos una de ellas. Para seguir con la aventura, y rescatar a los compañeros, debíamos idear el mejor plan. Unos cuantos segundos de observación antes de enfrentarse al problema eran más que necesarios para resolverlo. Habría que mover cajas, activar palancas y aplastar a grandullones.

Los puzles estaban, por tanto, muy presentes. Ahora bien, ¿cómo eran esas salas de tortura? Los demonios eran más listos de lo que parecía a simple vista, ya que en lugar de aniquilar a los recién llegados, los utilizaban para mejorar su calidad de vida. Destaca la sala que vemos en la imagen, en la que una pobre criatura está obligada a hacer ejercicio de por vida.

 

 

Las grandes sorpresas que rompen la monotonía

Creatures fue un juego muy trabajado, que recurría a las sorpresas para huir de la monotonía, propia de escenarios tan parecidos entre ellos. Esa combinación entre recolección, ataques y puzles fue más que suficiente para enganchar a un buen número de jugadores, que quedarían prendados de unos controles sencillos, pero eficaces.

Creatures

La originalidad estaba presente en todo tipo de situaciones. El motorcillo que movía las hojas hacia un lado u otro, para evitar caer al agua, probablemente aún permanezca en la memoria de muchos. También esa estupenda escoba, que haría volar al protagonista para facilitarle la tarea. Las escenas creadas con ella eran perfectas para ambientar la noche de Halloween.

Esta aventura pixelada no fue especialmente larga, aunque sí intensa. Quienes se quedasen con ganas de más, pudieron disfrutar de su secuela, Creatures II: Torture Trouble, también para Commodore 64. Se componía de más escenarios, de más torturas y de más sufrimiento, siguiendo la esencia del original. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!