Ya hemos visto, en varias ocasiones, como Mario y Sonic en Los Juegos Olímpicos no fue una idea revolucionaria en el mundo de los videojuegos. Winter Games, el protagonista de este Retromanía, nos muestra como su versión de Los Juegos Olímpicos de Invierno tampoco lo fue.

Las posibilidades de la saga del fontanero y del erizo fueron mucho mayores, así como la diversión aportada (ventajas de haber vivido otra época). Sin embargo, Winter Games fue una base para los géneros de deporte y fiesta, que no puede ni debe caer en el olvido. Llegó en 1986 a Commodore 64 y su éxito fue inminente.

 

 

Una competición a medida

Creado por Action Graphics y publicado por Epyx Games, Winter Games convertía al jugador en un deportista de los Juegos Olímpicos de Invierno. Sus gráficos pixelados no fueron impedimento para que pudiéramos introducirnos por completo en esta propuesta. ¡Hasta contó con una preciosa ceremonia de apertura!

Winter Games

Tras encenderse la antorcha, comenzaba la competición. Existieron distintas formas de juego. La recomendada para principiantes era la modalidad de entrenamiento. Nada mejor que familiarizarse con el terreno, con las reglas de cada deporte y con los controles antes de enfrentarse a la dura competición.

Cuando nos creyésemos preparados (cosa distinta a estarlo realmente), podíamos formar parte de esos Juegos Olímpicos de Invierno. Una opción era competir en todos los deportes, mientras que la otra consistía en disputar únicamente unos cuantos eventos.

No había una mejor que otra. Mientras que la primera sería la estrella al principio, la segunda lo acabaría siendo después. Al fin y al cabo, siempre acaba ocurriendo que aborrecemos algunos deportes y otros nos acaban encantando…

Ahora bien, ¿en qué consistían esos retos? Winter Games ofreció un total de ocho, con sus respectivas puntuaciones. Siguiendo la mecánica tradicional, el ganador se haría con la medalla de oro, el segundo con la de plata y el tercero con la de bronce.

 

 

El biatlón, ¿el mejor evento de Winter Games?

Los desarrolladores de Winter Games escogieron un total de ocho eventos para que formasen parte de la diversión: el salto de esquí, el patinaje artístico, el patinaje libre, el patinaje de velocidad, los saltos aéreos, el bobsled, el luge y el biatlón.

Winter Games

Además de poner a prueba la habilidad y los reflejos, sobre todo estos últimos, sirvieron para ampliar la cultura deportiva de sus jugadores. Así, supimos que el bobsled y el luge eran deportes de descenso de trinero, con distintos niveles. También conocimos en qué consistía el biatlón.

Considerada una de las pruebas más divertidas, es una disciplina que combina el esquí de fondo y el tiro con carabina. Así, mientras recorríamos un circuito con un bonito lago como escenario, llegaba la hora de poner a prueba la puntería en varias dianas. No había pausas, por lo que la capacidad de reacción fue fundamental para obtener un buen resultado.

Moverse en la nieve y el hielo nunca ha sido una tarea fácil y Winter Games así lo hacía saber. Nos llevaba a controlar el tiempo en algunos eventos, mientras que en otros podíamos estar al tanto de las pulsaciones del atleta, no fuera a ser que tuviéramos un susto innecesario.

Winter Games

Con ello, resultó fundamental atender a esos valores, si queríamos que nuestro país llegase a lo más alto. No sólo nos jugábamos el reconocimiento propio, sino el del país cuya banderita hubiésemos seleccionado antes de empezar.

Los usuarios del ordenador doméstico Commodore 64 no fueron los únicos que pudieron disfrutar de esta propuesta. Como consecuencia de su gran éxito, se lanzó en otras plataformas, como Amiga, Atari ST, ZX Spectrum, DOS, Atari 2600, Atari 7800 o NES.

Aunque sus gráficos cambiaron de unas a otras, su esencia seguía siendo la misma, con su capacidad para sumergirse en él durante horas. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!