¿Recordamos más un juego con gráficos espectaculares o uno con un diseño poco cuidado? ¿El que refleje cada detalle o el que opte por la simplicidad máxima? A lo largo de la historia de los videojuegos, encontramos obras con gráficos más que realistas y otras donde el diseño parece importar bien poco.

Mientras reflexionamos sobre qué estética se queda más grabada en la memoria, recordamos Pitfall! Lanzado en 1982 en Arari 2600, llama la atención por su sencillo diseño, realizado a base de líneas. Sin apenas color, consiguió no pasar desapercibido. Prueba de ello son las numerosas plataformas que lo acogieron muchos años después.

 

 

En busca de tesoros

Los gráficos de Pitfall! fueron muy simples, así como su argumento y su jugabilidad. El jugador se pondría en la piel de un explorador, dispuesto a recorrer kilómetros de selva en busca de los más valiosos tesoros. Sólo así engordaría el marcador de puntuación (para obtener un mejor resultado en un intento posterior).

Pitfall!

Dado que el tiempo era importante, en un entrenamiento para futuros speedrunners, el protagonista podía correr a una gran velocidad y saltar. Los enormes charcos eran una realidad, junto a los barriles en movimiento.

Para esquivar los primeros obstáculos, debía hacer uso de las lianas de los árboles. Saltar en el momento preciso era clave para no morir. Con los segundos, bastaba con combinar, de la mejor forma posible, la velocidad y los saltos.

Los barriles y los charcos, que tendían a agrandarse y a encogerse, no fueron los únicos obstáculos. También hubo fuego y varios enemigos, en forma de cocodrilos y de serpientes. Los primeros, permitían saltar sobre sus cabezas. Siempre y cuando tuvieran la boca cerrada.

 

 

Más allá de Atari 2600

Pitfall! se caracterizó por ser un juego corto y algo monótono. Estamos ante un juego de plataformas de avance horizontal, donde no hay elementos sorprendentes. Los enemigos y los obstáculos siempre son los mismos, junto a unos escenarios que bien podrían haberse dibujado en Paint.

Pitfall!

Sin embargo, no pasó al olvido. Y no precisamente por sus aspectos poco cuidados. Años después, llegaría a NES, Sega Genesis, Game Boy Advance, PS3, Xbox 360, Wii o móviles. Lo haría bajo los títulos The Mayan Adventure, The Lost Expedition, Beyond The Jungle o The Big Adventure. Estas continuaciones poco o nada tuvieron en común con el juego original, más allá del nombre.

En la mayoría de los casos, estamos ante aventuras en tres dimensiones, donde interactuar con el entorno y los enemigos. El colorido propio de la naturaleza y la mayor diversidad de objetivos ya estarían a su favor, creándose una aventura que poco tendría que envidiar al resto.

Lanzarse en 1982 no es una excusa para su estética. Hay numerosos ejemplos que demuestran que ya había juegos muy cuidados en esa época o, al menos, no tan poco cuidados. Muchos de ellos apenas serían recordados en el futuro, incluso incluyendo elementos revolucionarios. ¿Mereció, por tanto, Pitfall! una segunda oportunidad?

Pitfall!

Este ejemplo nos demuestra como no siempre lo más bonito marcará la diferencia. Unas propuestas se salvan por su mecánica y otras por su argumento o su estética. Si no se cuenta con ninguno de estos elementos a favor, más vale tener un sello prometedor detrás. O inventar un género.

Pitfall! fue obra de Activision, convirtiéndose en un enorme éxito. ¿Le perdonamos por ser una de las primeras apuestas por las plataformas? Hay quien dice que el género no se entendería sin él… ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!