Un sencillo manejo no está acompañado, necesariamente, de un nivel de dificultad bajo. Fort Apocalypse reafirma esta idea. Un par de botones son necesarios para conducir el helicóptero y para disparar hacia las paredes y enemigos. Sin embargo, completar la misión requiere de precisión, reflejos, concentración y observación.

Fácil de manejar, pero difícil de dominar, fue calificado por la crítica como un reto complicado. De esta forma, sus creadores no necesitarían recurrir a una elevada duración para ofrecer un juego completo por sí mismo. Recordamos este clásico de Synapse Software, aparecido en 1982 para formar parte de los catálogos de Atari 8-bit y Commodore 64.

 

 

Una misión de rescate

Con similitudes con Choplifter, Scramble y Super Cobra, Fort Apocalypse recurrió a las mecánicas clásicas de un shoot ‘em up. El jugador se pondría al mando de un helicóptero, cuya misión era rescatar a todas las personas del escenario. Se movería por distintos niveles de profundidad como única esperanza para esas peculiares personitas, que corrían desesperadas de un lado a otro.

Fort Apocalypse

No precisó de unos gráficos espectaculares para ponernos en situación. Fueron sustituidos por el colorido como forma de marcar los distintos niveles. En complemento del mapa que aparecía en la parte superior de la pantalla, iba a resultar complicado perderse.

En este caso, el avance no era sólo horizontal, sino también vertical. Por su parte, el camino correcto podía estar tanto a la derecha como a la izquierda. A diferencia de otros juegos de la época, y dada esa libertad para desplazarse en cualquier dirección, la pantalla no avanzaría de forma automática, sino que seguiría los movimientos del vehículo.

 

 

¿Fort Apocalypse o Battle City?

Además de ese movimiento, el helicóptero también destacó por su rapidez a la hora de atacar. Contó con disparos simples y eficaces, cuando el objetivo estaba hacia los lados, y con bombas, si lo que queríamos era acabar con todo lo que hubiera debajo. Para recurrir a las segundas, tendríamos que colocarnos de frente a la cámara.

Ambas armas eran necesarias para acabar con los enemigos que acostumbraban a acercarse más de la cuenta. Llegaban en forma de otros vehículos y de hordas de pequeños seres diminutos. A pesar de su elevado número, los disparos serían más necesarios contra las paredes, en forma de ladrillo. Y he aquí las comparaciones con Battle City o, lo que es lo mismo, el juego de tanques por excelencia.

Fort Apocalypse

En la década de los ochenta, los ladrillos fueron más que frecuentes en numerosos títulos, más allá de Super Mario. La forma de destruirlos en Fort Apocalypse y en Battle City fue tan similar que resulta imposible jugar a uno sin pensar en el otro. Así, disparo a disparo iríamos abriendo un camino por el que pasar.

El título que nos ocupa también contó con peligros ante los que poco se podía hacer: los rayos láser. No funcionaban los disparos frente a ellos, puesto que eran emitidos desde paredes irrompibles. ¿La solución? Analizar las formas creadas y buscar los mejores espacios para estar a salvo. Saber esperar al momento preciso, incluso en mitad del peligro, nos ahorraría más de un disgusto.

Fiel a la vida real, el helicóptero necesitaría combustible para seguir con su misión. Éste se encontraba en distintas plataformas para asegurarnos unos minutos más de tranquilidad. Se consumía con gran rapidez, por lo que una buena gestión y coordinación, en base al mapa, también serían claves para el éxito.

Como ya hemos visto, su rejugabilidad llegó con su dificultad. Este clásico también recurrió a la puntuación como atractivo para querer volver a completarlo. A falta de un multijugador, el verdadero reto sería completarlo con más puntos que en un intento anterior. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!