No existen los finales buenos ni malos, ya que no existen los finales. Aunque acabemos con el malo de turno y vivamos felices convertidos en héroes, los peligros siempre vuelven. En ocasiones, servirán para volver a ponernos a prueba y lucirnos de nuevo. En otras, acabarán convirtiéndose en una auténtica tortura.

Hace muchos años, un joven se atrevió a entrar en un bosque prohibido. Se enfrentó a arañas, abejorros y ranas voladores mientras el día daba tiempo a la noche. Poco tiempo después, incluso habiendo derrotado al tímido jefe final, tendría otra aventura ante sus ojos, de nuevo en el bosque. ¿O era otra persona? ¿Sería otro lugar? Recordamos Beyond the Forbidden Forest.

 

 

Una secuela que cumple la fórmula

Como ya hemos visto en varias ocasiones, una secuela será buena cuando respete la esencia del juego original. Debe, por descontado, incorporar originales mejoras como para que merezca la pena vaciarse el bolsillo. Dicho de otro modo, debe conservar lo mejor del primero y apostar por las sorpresas.

Beyond the Forbidden Forest juego

En 1985, Paul Norman y Cosmi Corporation lanzaban Beyond the Forbidden Forest. Se trató de una secuela de Forbidden Forest, título al que le dedicamos el último Retromanía. Aunque no era preciso haber jugado al clásico para poder disfrutarlo, sí que compartiría numerosos elementos que sus jugadores agradecerían.

Dos años después de ver como un héroe se enfrentaba a numerosos peligros, con un arco en mano, la historia se repetía. Un hombre iniciaría un viaje por un misterioso bosque, poniendo a prueba su precisión con el arco. Su desarrollador siguió la fórmula para una buena segunda parte, introduciendo nuevos enemigos y una nueva dimensión.

 

 

¿El bosque prohibido o el mundo de Kirby?

En Beyond the Forbidden Forest, la tercera persona y el avance en horizontal marcarían toda la historia. No tardarían en aparecer los enormes enemigos. En esta ocasión, nos enfrentábamos a escorpiones, arañas peludas, serpientes y libélulas, entre otros animales. Todos ellos en su forma gigante.

Eran necesarios bastantes disparos acertados para acabar con muchos de ellos. Para colmo, perseguían al héroe hasta el infinito. El éxito se traduciría en la obtención de flechas doradas, necesarias para el avance y para la llegada de la oscuridad. Pero ya hablaremos de ellas más adelante.

Beyond the Forbidden Forest juego

Además de estas nuevas criaturas, el juego incorporó la combinación de dimensiones. Dado que algunos enemigos aparecían al frente y otros en la parte de atrás del escenario, era preciso pasar de una a otra. El personaje aumentaba y disminuía de tamaño como forma de marcar la diferencia. Ocurriría lo mismo que en el universo de Kirby, con sus estrellas.

Esta novedad se completó con un movimiento simultáneo entre ambas dimensiones. Sin embargo, los gráficos apenas mejoraron. Las manchas sin demasiado sentido del primero seguían estando presentes aquí, por lo que era preciso utilizar la imaginación para saber qué era cada ser. Una vez más, la época no fue excusa para un resultado así, puesto que hay ejemplos más que suficientes de como los píxeles pueden dar lugar a auténticas obras de arte.

Pasando a esas flechas doradas, serían las responsables de trasladarnos a la oscuridad y, con ella, al final del juego. Tras una tenebrosa cueva, con sus particulares Zubat, llegaríamos hasta los jefes finales: una enorme criatura de cuatro cabezas, capaz de escupir fuego, y una serpiente gigante, con disparos desde los ojos.

En los dos casos, la espectacularidad estaba presente, demostrando que si querían aplicarla, podían. ¿Seguiría siendo bueno el tercer juego de la saga? ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!