Descubre junto a Keisuke y Masayuki lo excitantes que resultan las medias negras en Jackass! ¡Se mira, pero no se toca! ¡Cuidado, hay muchos spoilers!

¡Muy buenas talonianos! Después de unas merecidas (o eso creo) vacaciones, regreso con todos vosotros con una nueva entrega de BL Section. Si hay algo que nos ofrecen las vacaciones es tiempo: tiempo para descansar, tiempo para viajar, tiempo para estar con amigos y familia, tiempo para disfrutar de los pequeños placeres de la vida y tiempo para leer (y releer) nuestros mangas. Y justamente eso es lo que he hecho yo: leer y releer mangas de todo tipo (que no sólo soy fan del Boys Love, aunque no lo parezca). Y entre los títulos que he releído (porque me enamoré de la historia desde el primer momento, fue algo así como amor a primera vista/lectura) se encuentra la obra de la que os hablo hoy. He de reconocer que cuando las chicas de Ediciones Tomodomo (sí, el tomo está en castellano, ¡toma ya!) anunciaron la licencia en el Salón del Manga de Barcelona de 2017 no la conocía de nada; según explicaban la trama pensé “Mmmm, un tío que tiene fetiche por las medias, qué interesante”; y cuando lo leí por primera vez simplemente pude pensar “¡esto es una puñetera maravilla!”. Oro puro para los amantes del BL, sin lugar a dudas. Porque además de una historia divertida, a veces tierna, a veces dramática (aunque no mucho), se trata de un tomo muy entretenido que atrapa desde el primer momento con unos personajes muy variopintos pero que se compenetran muy bien (bueno, se compenetran… y otras cosas, jajaja). No me enrollo más, que se nos hace tarde. Dadle caña a esta nueva entrega de BL que protagoniza Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Sinopsis

Masayuki Shinoda y Keisuke Hara son dos polos opuestos: el primero es el guaperas richacón niño de papá que lo tiene todo y más y que, encima, disfruta enamorando a todas las tías que se le cruzan para, después de conseguir lo que quiere de ellas, dejarlas para ir en busca de su nueva pareja; mientras, el segundo es el típico chico responsable y trabajador que trata de sacar adelante sus estudios y su casa junto a su hermana, con la que vive, y al que le molesta la pijería del primero. Pero, a pesar todo, Masa y Kei son ante todo amigos. Dos muy buenos amigos que disfrutan de sus días escolares en compañía de Katsumi, el amigo de la infancia de Kei que se muestra abiertamente homosexual (cosa que no importa ni a Keisuke ni a Masayuki).

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Sin embargo, la vida de los dos protagonistas cambia radicalmente el día en que Akiko, la hermana mayor de Kei, se deja las medias dentro del pantalón de deporte de su hermano. Al llegar al instituto este se las pone por error, sintiendo una vergüenza extrema. Pero antes de que pueda hacer nada, Masayuki se da cuenta de que lo que su amigo lleva puesto son unas bonitas medias negras. Sabiendo que Keisuke se moriría de la vergüenza si el resto de compañeros le descubriesen de esa guisa, le ayuda a escapar de la situación. Sin embargo, lo que Kei no sabía eran las intenciones ocultas de Masa: al parecer, su amigo, el ricachón, es todo un fetichista de las medias y, sin haberlo previsto, se encapricha enloquecidamente de las piernas de su amigo enmarcadas en dicha prenda. Ante la revelación de este oscuro secreto, Keisuke y Masayuki empiezan una peligrosa y excitante relación que corre el peligro de traspasar la línea que divide la amistad y el amor para destruirlo todo a su paso.

Paralelamente, también conocemos la historia de Katsumi, quien mantiene una relación amorosa con alguien del instituto (¡y hasta aquí puedo leer, que es spoiler!). Dicha relación y sus posibles consecuencias se verán mezcladas con la relación entre Keisuke y Masayuki, de la que Katsumi será testigo, confidente y algo así como el Pepito Grillo de turno (y digo “algo así” porque Katsumi parece una puñetera gata en celo con una lengua demasiado ágil y suelta, pero mola mogollón).

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Impresiones

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca! es un maravilloso tomo único firmado por Scarlet Beriko que Ediciones Tomodomo ha tenido la amabilidad de descubrirnos a muchos amantes del yaoi. Sabiendo que está en castellano, se hacía casi imposible que ignorase la existencia de esta obra y me alegro de no haberlo hecho porque, desde mi punto de vista, ha sido una revelación inigualable en este año, así os lo digo, porque me ha encantado. Ya desde el principio la trama me llamó mucho la atención, pero cuando tuve el manga en mis manos y me puse a leerlo, me iba picando más y más hasta que lo acabé, porque desde el principio la historia incita a seguir leyendo para enterarte de cómo acabará todo. Pero voy a analizarlo por partes.

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

En primer lugar, los personajes. Aunque Keisuke y Masayuki parecen completamente opuestos (y objetivamente lo son dada su situación social y su manera de ser), lo cierto es que ambos son bastante parecidos en un aspecto: ninguno de los dos sabe cómo afrontar lo que están empezando a sentir por culpa de ese acercamiento para nada inocente y supuestamente sin consecuencias que inician. Además, los dos también se parecen en que su sentido de la responsabilidad les hace no querer causarle problemas a sus seres queridos, por lo que aceptan el dejar a un lado sus deseos y anhelos en pro de los demás (aunque no pueden remediar sentir esa atracción fatal por el otro).

En un primer momento el lector llega a empatizar con Keisuke porque realmente es al que se sigue de cerca, ya que la obra narra la historia desde el punto de vista del chico dando algún que otro vistazo al punto de vista de Masayuki. Sin embargo, y hablando de mi caso personal, lo cierto es que empaticé más con Masa. Esto se debe a que el chico tiene un fetiche (vale, sí, lo de las medias, que no es para tanto) y es un picaflor adicto al sexo, pero se esfuerza por mantener eso que considera su “yo oscuro” en secreto y ser prácticamente perfecto en lo demás para que la sociedad le tenga en consideración, desde sus padres a sus amigos y compañeros de clase. Por eso, cuando se da cuenta de lo que siente por Keisuke, se siente tan perdido y asustado como el propio Kei, con la excepción de que él no cuenta con nadie a quien confiarle sus dudas y temores (mientras que Kei tiene a Katsumi) y, por tanto, debe tomar por sí mismo las decisiones que según él sean menos dolorosas para Keisuke (aunque fracasa estrepitosamente). Y precisamente eso lleva a la discusión monumental entre ambos, esa en la que te das cuenta realmente de que Keisuke está siendo muy injusto con Masayuki. Tal y como dice Masa, parece ser que él, por ser hijo de ricos y tener aparentemente la vida resuelta, no puede quejarse de nada porque su vida es perfecta cuando no es así (como si el dinero fuese la solución de todo en esta vida). De hecho, Masa no sabe cómo afrontar ni sus sentimientos ni su sexualidad y, dada su posición social, se le complica aún más la cosa. Fue en ese momento (y después de varias lecturas) cuando me di cuenta de que empatizo más con Masayuki que con Keisuke (aunque este también me cae genial) porque, a pesar de ser un fresco (y él mismo lo acepta), empatiza con los sentimientos de los demás y trata de no herirles cuando decide dejarles porque ha perdido el interés en ellos (y al chico le sale solo, no es que lo haga premeditadamente, simplemente es así y no lo puede evitar). Y para ahondar en la injusticia de Keisuke, simplemente decir que él utiliza a su amigo para conseguir lo que quiere. Vamos, que acusa a Masayuki de utilizar a la gente para su propio beneficio cuando él hace exactamente lo mismo: tentar y seducir en los momentos más inesperados a Masayuki porque sabe que es la única manera de retenerle a su lado (y todo a pesar de que Masa le dice que lo dejen para no estropear su amistad a pesar de las ganas que tiene de hacerle de todo). Menos mal que Katsumi le deja las cosas muy claras a Kei de lo que parece visto desde fuera. En fin, que ni Masayuki ni Keisuke experimentan un gran desarrollo (porque la historia es tan corta que no da para más, a pesar de que está muy bien llevada), pero sí es suficiente para enderezarlos en su vida amorosa y hacerles crecer como personas en cuanto a su sexualidad y sentimientos.

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

También tengo que hablar más extensamente de dos personajes secundarios que para mí son muy importantes. En primer lugar está Katsumi, el amigo de Kei y Masa que se convierte en espectador de la extraña historia de amor entre ambos y termina siendo un confidente muy directo (y no siempre fino) de ambos, especialmente de Keisuke, a quien aprecia como a un hermano. Él es quien va ayudando a ambos a que avancen en el significado de sus sentimientos para conocerlos y aceptarlos totalmente o, al menos, para no tenerles miedo. Se trata de un personaje muy libertino y divertido (porque tiene cada salida, cambio de humor o calentón que te sacan una sonrisa como poco) que entiende de primera mano lo que es sentirse atraído por alguien de tu mismo sexo, que lo ha aceptado y que trata de vivir su vida como le da la gana simplemente siendo feliz y sin dejar que los prejuicios de los demás le afecten. Y eso es precisamente lo que también quiere para sus amigos, que sean felices, coman perdices y hagan lo que tengan que hacer en su intimidad (lo siento, pero tengo que mencionarlo: ¡¡me encanta cuando Katsumi les pilla en media faena y les suelta un “¿Bienvenido?”. Es sencillamente genial). Katsumi se convierte así en ese Pepito Grillo que apoya y da consejos a sus amigos para que acepten sus sentimientos e intenten iniciar algo nuevo y que sea exclusivamente de ellos dos (y eso que él tiene problemas personales que no son moco de pavo). Y aunque se autodefine como un crío que cuando quiere algo “lo quiere ya”, lo cierto es que también es protagonista de momentos muy maduros, pareciendo incluso una madre que se preocupa por sus churumbeles. En segundo lugar está Akiko, la hermana de Keisuke y que, a pesar de que enfada a su hermano por su carácter, es el apoyo familiar que ayuda a Kei a mantener la estabilidad. Otra confidente de última hora que sólo quiere lo mejor para su hermano y que no le juzga a la ligera (la verdad es que Kei tiene mucha suerte de estar rodeado de gente tan abierta de mente y buena).

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Como ya he dicho antes, en Jackass! se mezcla el drama con una gran dosis de humor, ya que todos los personajes tienen momentos de los más divertidos y descarados (y ninguno se libra). Es precisamente esa manera tan atípica de abordar el tema de la homosexualidad (y el fetichismo) la que hace de este tomo una obra singular y muy destacable del panorama del Boys Love (y más en España, que aunque vamos avanzando aún nos queda mucho yaoi por encontrar editado en nuestro idioma). Y por eso mismo también la recomiendo encarecidamente.

Si nos centramos en el dibujo, hay algo que me ha llamado la atención sobre cualquier otra cosa: las pestañas. Porque Scarlet Beriko le dibuja a sus personajes unas pestañas preciosas y muy curvas que les otorga una mirada segura y muy sexy(al menos eso me parece a mí). Dicho esto, el dibujo en general de Scarlet es sencillamente genial. Destaca por los rasgos redondeados de los rostros de los personajes, su alta expresividad y sus destacables sonrojos (porque los hay a montones en este tomo y les sientan genial a todos). Y también es una artista con las escenas de sexo (pero no me adelanto, que eso va en el párrafo siguiente, jeje).

Pues nada, voy al meollo del asunto que más me gusta: las escenas hot. Jackass! ¡Se mira, pero no se toca! tiene escenas +18 a tutiplén. Sí, sí, como leéis, tiene mucho porno. Y lo mejor de todo es que la censura es mínima (mola, ¿eh?). A ver, entendamos que dada la trama no cabría esperar otra cosa. Y lejos de ser escenas soeces, lo cierto es que Scarlet tiene un talento innato para hacer de los encuentros sexuales entre Keisuke y Masayuki escenas divertidas (porque cuando Masa se pone a hablarle a las piernas de su amigo… tela), dramones o sencillamente encuentros llenos de amor, cariño y algo de desesperación (que también mola). De hecho, estas escenas son tan necesarias para la historia como el resto, ya que en ellas se trata con bastante naturalidad el tema (y siendo dos adolescentes con las hormonas revolucionadas y que descubren el auténtico amor por primera vez no cabría esperar otra cosa). Además, y a diferencia de otros mangas yaoi, estas escenas están realizadas con mucho mimo, con mucha expresividad y con mucho tiento (sin manos excesivamente grandes, ni reacciones exageradas de los personajes, lo que hace que se muestren bastante realistas). Todas y cada una de estas escenas me ha encantado y eso me gusta mucho.

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Voy a aprovechar uno de los últimos párrafos para hablar de la edición que Ediciones Tomodomo ha sacado a la venta de Jackass! ¡Se mira, pero no se toca! No es el primer tomo de esta editorial que compro, por lo que cuando lo compré ya sabía lo que esperar. Ediciones Tomodomo, siendo una editorial relativamente nueva (aunque ya tiene un tiempo), destaca por la calidad de sus volúmenes. Todos ellos cuentan con un acabado muy remarcable, con lomos, portadas, contraportadas y sobrecubiertas muy cuidadas y sin imperfecciones (o normalmente es así, puede que haya alguna excepción). Y Jackass! cumple con esta premisa. Además, la traducción también me ha gustado mucho porque es muy divertida, cuenta con un vocabulario (incluidos insultos y expresiones malsonantes) que se adecúa mucho a los personajes y que les hace muy reales. Además, este vocabulario cambia dependiendo de la situación en la que se encuentran y eso le da un plus de adecuación.

En resumen, Jackass! es un manga que lo tiene todo: drama, amor, sexo, humor, más amor, etc. Y es que, además, todos estos ingredientes se van mezclando de una manera tan natural que el resultado final es una obra que cualquier lector/a de BL debe tener en su colección sí o sí o, al menos, debe leer por lo menos una vez (o dos) en su vida. Además, la edición que nos ha traído Ediciones Tomodomo, cuidada y con extras, bien merece un hueco de honor en la estantería de todos los apasionados del género. Pero volviendo al manga, Jackass! ofrece una historia cuyo punto de partida (las medias) pronto queda en un segundo plano para dar lugar a una trama que a cualquiera nos puede pasar en algún momento (más o menos, tampoco al pie de la letra, aunque tendría su punto). Lidiar con unos sentimientos que te desbordan (o no te esperas) no es algo fácil, menos para un estudiante de secundaria, pero Scarlet Beriko sabe perfectamente indagar en lo profundo de sus protagonistas para darles mucha más humanidad para crear una historia que prioriza la identidad sexual sobre cualquier otro tema.

Lo mejor

  • El dibujo
  • La cercanía de los personajes con el lector.
  • Las escenas hot (muchas y muy variadas, como a mí me gusta).
  • El capítulo final (o extra, no sé muy bien cómo llamarlo).
  • Los personajes secundarios que ayudan al avance de la trama y al desarrollo de los protagonistas.
  • Los protagonistas (jo, no iba a ponerlos porque es muy obvio, pero es que Masayuki y Keisuke me caen genial, así que se merecen estar en esta lista).

Lo peor

  • Excesivo protagonismo de personajes secundarios (o más bien terciarios y que dan lugar a subtramas).
  • Que no haya una continuación que nos muestre más de estos maravillosos chicos.

Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!

Ficha Técnica:

Título: Jackass!/ Jackass! ¡Se mira, pero no se toca!
Autor/a: Scarlet Beriko.
Tipo: Yaoi.
Género: Romance, drama, humor.
Revista: Cia
Editorial: Shinshokan/Tomodomo Ediciones
Año: 2015/2018
Número de tomos: 1