La mirada perversa ofrece una antología de los mejores y más representativos trabajos del conocido autor Edogawa Rampo.

Adentrarse en la obra de Edogawa Rampo es sinónimo de descubrir a uno de los literatos más prolíficos y polivalentes de la literatura moderna japonesa. Con una mente que durante muchos años estuvo centrada en lo grotesco dentro del género policiaco y de misterio, Rampo fue poseedor de un estilo narrativo único en el que lo hermoso y lo inquietante se dan la mano para crear relatos únicos de múltiples lecturas. Hoy nos adentramos en una antología de relatos de este autor que, en algunos casos, conocen su primera traducción directa del japonés al castellano. Hoy nos metemos de lleno en los relatos que componen el libro La mirada perversa.

“Una vez que la sospecha echa raíces, no hay modo de despejarla”

La mirada perversa

La mirada perversa es en sí un libro formado por diversos relatos escritos por Edogawa Rampo en sus años más prolíficos y significativos en cuanto a actividad literaria y desarrollo de un estilo propio característico, es decir, entre 1925 y 1929. El volumen aúna una selección de sus mejores obras o, mejor dicho, de aquellas que mejor representan la esencia del ero-gro japonés del que Edogawa fue máximo exponente. Historias perturbadoras, grotescas y que en algunos casos son protagonizadas por mujeres, pero que en todos los casos ensalzan la capacidad de este autor japonés para introducir al lector en relatos que ponen de relieve las inquietudes y perturbaciones mentales y sádicas de sus protagonistas. Estas son historias son las que os mencionamos a continuación.

El que pasea por el revés del techo (Yaneura no sanposha, 屋根裏の散歩者, 1925)

Se trata de una historia dividida en ocho partes y protagonizada por Saburo Koda, un joven incapaz de encontrar algo atractivo en su vida o que le mantenga atado a un sitio por algo de tiempo. Tras conocer al detective Kogoro Akechi empieza a interesarse por los crímenes, aunque su obsesión por ello es pasajera, como todo en su vida. Tras pasar por diversos hospedajes llega a la casa de huéspedes Toeikan, donde empieza a madurar la idea del crimen perfecto, ese en el que no exista ningún tipo de prueba que pueda vincular al ejecutor con el crimen perpetrado. Una obsesión que le llevará a forzar su ingenio y pericia como criminal tras descubrir una abertura que le permite pasear por el revés del techo de la casa de huéspedes Toeikan. Un tema recurrente que expone la frialdad de una mente astuta ante un crimen que no tiene mayor motivación más que el comprobar una teoría, el saberse capaz de perpetrar el crimen perfecto.

Pulgarcito baila (Odoru Issunbōshi, 踊る一寸法師, 1926)

La historia nos traslada a una noche en la que un grupo circense celebra su éxito en la última función realizada. Entre los miembros del circo se encuentra Roku, un “enano deforme” que forma parte del grupo pero que siempre ha sido menospreciado por este. A pesar de su apacible carácter, el pequeño cuerpo de Roku alberga toda la ira y rencor de alguien que ha sido maltratado y forzado durante su vida y que, tarde o temprano, acaba explotando.

El infierno de los espejos (Kagami jigoku, 鏡地獄, 1926)

Este relato nos transporta al laboratorio de un joven obsesionado con los espejos y las ilusiones ópticas que son capaces de crear según su colocación. Pero esa obsesión enfermiza por estos artilugios le lleva a acometer un proyecto que pondrá a prueba no sólo las leyes de la óptica, sino también de la razón.

Un amor inhumano (Hitodenashi no koi, 人でなしの恋, 1926)

Nos encontramos nuevamente ante una historia dividida en diez capítulos de corta extensión. Narrada desde el punto de vista de una joven ingenua y obediente (lo que debe ser una mujer de bien) llamada Kyoko, el relato nos sumerge en su historia de amor con un hombre apuesto y de bien, Kadono, con el que se termina casando. Sin embargo, el amor de Kadono pertenece a otra fémina, una con la que Kyoko descubrirá que no puede competir, lo que despertará sus celos y su necesidad de venganza.

La oruga (Imomushi, 芋虫, 1929)

La obra vuelve a estar narrada desde el punto de vista de una mujer, Tokiko, casada con un ex militar, Sunaga. Él es un teniente que durante la guerra consiguió muchos méritos, pero que esta le robó su humanidad, dejándole mutilado y deformado, con únicamente su mirada infantil como medio de comunicación. Un hombre privado de cualquier forma de expresión o libertad de movimiento que vive sometido a los deseos de su mujer, quien disfruta viéndole sufrir y apacigua su apetito sexual con su impedido marido, provocando un distanciamiento con su antigua humanidad y compasión difícil de salvar.

El hombre que viaja con un cuadro en relieve (Oshi-e to tabi suru otoko, 押絵と旅する男, 1929)

Utilizando nuevamente la temática de la óptica y la percepción del ojo, este relato narra la historia de un hombre que, durante un viaje en tren, se encuentra con otro pasajero que porta un cuadro con una oscura historia. La historia de un amor que llevará a un joven a perder la razón y a desafiar la lógica con tal de estar con su amada.

Edición de La mirada perversa por Satori Ediciones

Ubicado dentro de la Colección Satori ficciónLa mirada perversa es una obra de 220 páginas en las que se distribuyen los seis relatos de Edogawa Rampo que ha sido publicada con una encuadernación rústica con solapas. Además de los relatos de Rampo, la edición se cierra con un valiosísimo Apéndice escrito por Daniel Aguilar en el que ilustra a los lectores sobre la agitada vida del autor y sus vivencias, claves para el desarrollo de las tramas de sus obras, así como la selección de los relatos, su traducción al castellano y las adaptaciones a pequeña y gran pantalla de las historias incluidas en el volumen. Asimismo, todo el libro dispone de aclaraciones y explicaciones a pie de página que ayudan a comprender mejor el vocabulario y el contexto de cada historia. Un extra que ayuda a asimilar con mayor facilidad las influencias de las vanguardias europeas (surrealismo, impresionismo, teorías del psicoanálisis y avances científicos, entre otras) que dominaron la producción literaria del autor y que se ven en sus relatos

Impresiones de La mirada perversa

Estos seis relatos son un claro exponente no sólo de la mejor producción literaria de Edogawa Rampo, sino de todas las influencias extranjeras que recibió a lo largo de su vida y de las obsesiones personales del autor, expresadas a través de sus personajes. De esta manera, el lector puede comprobar la existencia de esas obsesiones en la repetición de temas recurrentes como la deshumanización de los personajes a través de sus condiciones mentales, el desprecio por el valor de la vida humana, el deseo sexual, la sexualidad (que deja entrever con la mención de la homosexualidad entre los samuráis), la magia, el espectáculo, la óptica y la deformación de la realidad. Todo ello ha provocado que los relatos de Edogawa Rampo le hayan ensalzado como uno de los máximos exponentes del ero-gro (erótico-grotesco) japonés, un título del que llegó a renegar pero que explica su época de mayor calidad literaria.

Con una corta extensión, cada uno de los relatos ofrece una visión siniestra e inquietante de un acontecimiento, acentuada con los protagonistas de los mismos. Asimismo, se trata de historias que en determinadas ocasiones son generadoras de polémica y controversia por el tema que abordan, sin incidir demasiado o profundizar en el mismo, pero poniéndolo de manifiesto en una época en la que la censura estaba a la orden del día.

Al igual que en El extraño caso de la isla Panorama, el autor rompe en diversas ocasiones la cuarta pared y se dirige directamente al lector, incrementando aún más la complicidad con este. Para conseguir este efecto, las historias están descritas como si el narrador, presente en todos los hechos, se los contase al lector como si de un amigo se tratase.

En cuanto a los personajes, en general siempre destacan por ser poseedores de una doble cara. Por un lado está su cara amable y formal, aquella que dan en su entorno; por otro lado, se encuentra la auténtica esencia de cada uno de ellos, mostrando que se trata de personajes mentalmente perturbados, malvados por curiosidad o venganza, retorcidos, con tendencias a lo antinatural o turbulento y sin una visión clara de lo moral y éticamente aceptado por la sociedad.

Gracias a una singular habilidad literaria, combinada con su propia experiencia personal, Edogawa Rampo consigue crear un mundo inquietante y grotesco en el que sus relatos cobran vida. Unos relatos que aúnan el terror, la fantasía y el crimen para ofrecer una visión personal e íntima de sus inquietudes y obsesiones a través de personajes cuyas facultades mentales y cordura rozan el límite aceptado por la razón humana. La mirada perversa supone un indispensable para todos aquellos fans del legado de Edogawa Rampo y de aquellos que quieran conocer más de cerca el estilo narrativo de este autor de referencia de la literatura nipona.

La mirada perversa