La temporada de anime de enero de este año nos trajo la adaptación del manga, aún inconcluso, de Aka Akasaka. Una parodia de la guerra entre sexos titulada Kaguya-sama: Love is War.

Aunque quede un poco lejos, hoy nos remontamos hasta principios de año, concretamente a la temporada de animes de invierno de 2019, para hablaros de uno de los estrenos anime que nos ha dejado este año. Se trata de una serie que refleja de una manera muy particular, a veces cómica y casi siempre excesivamente exagerada, la eterna lucha entre chicos y chicas según la cual el primero que se declare al otro por estar enamorado, pierde. Una apuesta sencilla pero eficaz que prioriza las características personales de los personajes y las situaciones ambiguas y cómicas frente a la lógica de sus acciones y la animación del conjunto de la serie. Hoy hablamos de Kaguya-sama: Love is War.

¡El amor es una guerra!

Kaguya-sama: Love is War

La Academia privada Shuchiin es un centro en el que los hijos de nobles y ricos, aquellos que están destinados a dirigir el futuro del país, reciben una educación de alto nivel acorde a su posición social. Y, como no podía ser menos, los miembros del Consejo Estudiantil son los modelos a seguir tanto en comportamiento social como en resultados académicos. La vicepresidenta del Consejo Estudiantil, Kaguya Shinomiya, es la heredera del Grupo Shinomiya, la principal compañía del país, valorada en miles de millones de yenes. Con un comportamiento ejemplar y buenas notas, también destaca en los ámbitos del deporte y las artes y es querida por sus compañeras a pesar de su porte serio, frío y arisco. Por su parte, el presidente del Consejo Estudiantil, Miyuki Shirogane, es un joven que, a pesar de provenir de familia humilde, destaca en los estudios, lo que le convirtió rápidamente en miembro del Consejo. Con una gran habilidad para los estudios y la ausencia de esta para los deportes, Shirogane se ha ganado el afecto y confianza de sus compañeros, quienes no muestran reparos en hablar de los dos representantes del Consejo Estudiantil como una pareja consolidada a pesar de que estos lo nieguen continuamente. Lo que nadie sabe es que ambos están secretamente enamorados el uno del otro. Eso sí, su orgullo y su constante rivalidad en los estudios les impide declararse abiertamente al otro ante la idea de que esa debilidad les haría perder definitivamente frente a su compañero. Así pues, los dos deciden iniciar una guerra secreta intelectual (y absurda) de tácticas, estrategias y encerronas con el único objetivo de hacer decir al otro “te quiero”.

Dirigido por Mamoru Hatakeyama, el anime Kaguya-sama: Love is war estuvo en antena desde el 12 de enero hasta el 30 de marzo de 2019. A-1 Pictures fue el estudio de animación que estuvo al frente de los doce capítulos que componen esta breve pero intensa temporada. El anime en sí se basa en el manga original de Aka Akasaka titulado Kaguya-sama wa Kokurasetai: Tensai-tachi no Ren’ai Zunōsen que comenzó a publicarse en mayo de 2015 en la revista Miracle Jump, de donde pasó a las páginas de la Weekly Young Jump de Shueisha. También cuenta con dos spinoff: uno titulado Kaguya-sama wa Kokurasetai: Dōjin-ban, dibujado por Shinta Sakayama y en publicación desde junio de 2018 en la revista Tonari no Young Jump de Shueisha; y otro titulado Kaguya-sama o Kataritai, obra de G3 Ida y en publicación desde julio de 2018 en la revista Weekly Young Jump.

Kaguya-sama: Love is War

Pierde quien se enamora

Kaguya-sama: Love is war cuenta con ese atractivo que siempre despiertan las obras sobre guerras entre sexos (aunque sea de lo más absurdo). Y, de hecho, al saber que en dicha guerra entran en juego el ingenio y el potencial como genios intelectuales de los dos protagonistas, pensé que la obra podría dar mucho más de sí. Sin embargo, la serie ha pasado sin pena ni gloria en mi lista de reproducción, quedándose como “pasable” cuando podría haber dado mejores resultados. De hecho, una de las principales pegas es, precisamente, la supuesta inteligencia de los protagonistas. Basan todo en teoremas, tests, análisis cognitivos y demás estudios de las ciencias sociales, pero, a pesar de que de vez en cuando surjan nombres de psicólogos y demás ilustres del campo de la psicología, no se le saca jugo, sino que se prioriza la tontería de “no me confieso para no humillarme y demostrar que estoy por encima de cosas tan mundanas como los sentimientos” frente a lo que una persona normal con dos dedos de frente haría en una situación similar (y que se refleja en algunos alumnos que acuden a pedir consejo amoroso al Consejo Estudiantil). Además, la obra recurre en todo momento a clichés y acciones cotidianas de la vida (como darle a un compañero el número de móvil) que, parodiadas y exageradas hasta el extremo, hacen del día a día de Shirogane y Shinomiya toda una odisea para no confesar sus sentimientos.

En lo que respecta a los personajes, lo cierto es que tanto Kaguya como Miyuki son bastante listos, sí, pero tremendamente simplones y tontos para según qué cosas (en este caso, decirse el uno al otro lo que sienten). A pesar de su carácter plano, ambos experimentan cierta evolución (aunque poco significativa) en cuanto a su forma de ser y tratar con los demás. Esto se ve especialmente en el caso de la fría Shinomiya. Por otro lado, hay personajes secundarios que se ocupan de hacer que la narración en los episodios fluya de una manera más ligera y divertidas. Ellos son la secretaria del Consejo Estudiantil, Chika Fujiwara, y el tesorero, Yū Ishigami. Los dos se muestran mucho más sinceros en cuanto a la forma de pensar y expresarse con los demás de lo que son los dos protagonistas.

Kaguya-sama: Love is War

La verdad es que en cuanto a la narración de los episodios no puedo ponerle ninguna pega. Estos son muy ágiles y amenos, ya que cada uno de ellos está compuesto por diversas mini historias que en algunas ocasiones tiene repercusión o continuidad en capítulos posteriores. De esta manera al espectador no se le hace pesado cada uno de los 12 capítulos de la serie, ya que con cada uno de ellos se puede ir conociendo un poco más a cada personaje.

Finalmente, la serie cuenta con una banda sonora pasable. El opening es lo más destacado, quizás por la fantasía que muestra (como si la serie fuese, de hecho, una versión japonesa de Señor y Señora Smith, que ya le gustaría). El ending tampoco está mal, con una temática tan fantasiosa como la del opening pero más relajada. En cuanto a las melodías que acompaña a los capítulos, estas fomentan con acierto los momentos de tensión, de acción o comicidad de los protagonistas. También podemos encontrar algún solo sin sentido, como el de Chika en el capítulo 3, que hace que el espectador se descoloque por un momento. Algo anecdótico que, no obstante, contribuye a la fantasía e inverosimilitud de ciertos momentos de la serie. Estas han sido nuestras impresiones de Kaguya-sama: Love is War. Si pensáis lo mismo o, por el contrario, os ha encantado la serie, ¡no dudéis en decírnoslo!

Kaguya-sama: Love is War

Lo mejor

  • Los toques cómicos que aligeran o potencian (según el caso) la tensión sexual no resuelta entre los protagonistas.
  • La secretaria, Chika Fujiwara, que vive en su mundo de yupilandia pero con un radar extrafuerte para temas amorosos (aunque no se entera de la relación entre Shinomiya y Shirogane).
  • El tesorero, Yū Ishigami, y su miedo irracional y continuo a morir a manos de Shinomiya.
  • Que se mencione la fiesta de la Tomatina. No es relevante, pero me hizo gracia.

Lo peor

  • El tema, demasiado típico.
  • La exageración realizada en algunos momentos de sus tácticas para quedar por encima del otro.
  • La absurda premisa de que parte la serie, según la cual confesarse al otro te hace quedar por debajo (o humillarse).

Ficha Técnica:

Título: Kaguya-sama: Love is war
Título original: Kaguya-sama wa Kokurasetai – Tensai-tachi no Renai Zunōsen
Estudio de animación: A-1 Pictures
Dirección: Mamoru Hatakeyama
Guión: Yasuhiro Nakanishi
Género: Comedia romántica escolar
Inicio de emisión: 12 de enero de 2019
Fin de emisión: 30 de marzo de 2019
Número de episodios: 12