Con motivo del lanzamiento del último tomo nos adentramos en una historia que nos ha encantado de principio a fin. Hablamos de Nuestra Salvaje Juventud.

Una de las novedades de enero de Milky Way Ediciones ha sido el octavo y último volumen del manga Nuestra Salvaje Juventud (Araburu Kisetsu no Otome-domo yo), de Mari Okada y Nao Emoto. Durante los últimos meses hemos sido testigos de la evolución de las chicas del Club de Literatura y de cómo han afrontado todos los problemas que se les han ido presentado durante una de las etapas más complicadas de nuestra vida, la adolescencia. Es por ello que la reseña de hoy tiene como protagonista este manga, el cual cuenta con un anime realmente fiel que no defraudará a nadie.

Historia

Nuestra Salvaje Juventud

El sexo y las alusiones a este se han convertido en un tema recurrente en los libros que deben leer las integrantes del Club de Literatura del instituto, por lo que algo está despertando en ellas de manera sutil pero patente. Sentimientos encontrados con los que no saben lidiar al ser la primera vez que se enfrenan a ellos. Un día, cuando están hablando sobre la trama de un nuevo libro de un famoso autor, se plantean la pregunta «¿Qué te gustaría hacer antes de morir?» y una de ellas, sin pensárselo dos veces, responde «Sexo». Es en ese momento cuando la vida de las cinco da un giro de ciento ochenta grados.

Nuestra Salvaje Juventud (Araburu Kisetsu no Otome-domo yo) es un manga de Mari Okada (historia) y Nao Emoto (dibujos) que comenzó en las páginas de la revista Bessatsu Shōnen Magazine en diciembre de 2016. Casi tres años después, en octubre de 2019, la obra llegó a su fin siendo recopilada en ocho volúmenes.

En España, Milky Way Ediciones anunció la licencia de esta obra el 19 de marzo de 2019, siendo publicado el primer tomo en junio de ese mismo año. Con una periodicidad mensual, Nuestra Salvaje Juventud finalizó el pasado mes de enero. Cada tomo tiene un precio de venta al público de 8€.

Anime

Casi dos años después de su estreno en la Bessatsu Shōnen Magazine, concretamente a finales de noviembre de 2018, se confirmó que Nuestra Salvaje Juventud (Araburu Kisetsu no Otome-domo yo) tendría adaptación animada. Dirigido por Masahiro Ando y Takurō Tsukada y producido por el estudio de animación Lay-duce el anime se estrenó el 5 de julio de 2019 y llegó a su fin el 20 de septiembre del mismo año tras la emisión del duodécimo y último episodio en el bloque Animeism de los canales MBS, TBS y BS-TBS.

De la serie podemos destacar el cuidado y el mimo con el que se ha tratado el material original, la calidad de la animación y la banda sonora. En relación a esto último no podemos hablar del anime de Nuestra Salvaje Juventud sin mencionaros el opening Otome-domo yo, el cual está interpretado por CHiCO with Honeyworks.

Opinión Personal

Nuestra Salvaje Juventud (Araburu Kisetsu no Otome-domo yo) es una historia que atrapa desde el primer momento porque muestra de una manera divertida y sin tapujos lo que es pasar de la inocencia de la niñez al despertar sexual (y a la sexualidad) en un grupo de chicas, algo que no es habitual dentro de este vasto mundo del manga. Es por ello que seguir las aventuras de estas jovencitas, cada una con sus diferentes aspiraciones, sueños y pasados, es muy divertido a la par que entrañable, pues más de una (y uno) seguro que ha pensado y sentido lo mismo que ellas en determinados momentos.

Y es que la obra se sostiene sobre dos pilares fundamentales. Por un lado está el propio hecho de que sea un grupo de chicas (y no chicos) el que protagoniza una historia que desde el primer momento gira en torno al sexo, su concepción, cómo se incluye y se aborda de manera más o menos sutil en nuestro día a día y en la sociedad y cómo, cuando nos damos cuenta de la existencia de ese concepto, parte de nuestros pensamientos se dirigen sin remedio a ese tema sin tan siquiera darnos cuenta. Gracias a ellas la obra adquiere un cariz distinto, dando una visión quizás no nueva, pero sí menos conocida o vista (lo que la hace más fresca), de lo que supone para una chica ese «despertar» en un pequeño abanico de posibilidades relacionado directamente con la personalidad de cada una de las componentes del Club de Literatura.

De ahí nace el segundo pilar sobre el que se sostiene esta obra, que es precisamente cómo aborda cada una de las chicas tanto sus propios deseos sexuales como su identidad sexual. De una manera más o menos romántica, más o menos idealizada, cada una de ellas experimenta el despertar a esa parte tan irracional y arraigada al ser humano que nace del deseo primario del contacto físico con otra persona y de la necesidad de ser el centro del universo para alguien. Todas y cada una de ellas sufre una evolución distinta y palpable desde el primer episodio hasta el último, mostrando de una manera hermosa y con cierta profundidad distintas maneras de descubrir y formarse en un ámbito que marca irremediablemente nuestro carácter y forma de ser de adultos. Dicha evolución se va desarrollando de una manera muy pausada pero evidente en la que se va mostrando hacia qué lado se inclina o qué decisión va a tomar cada una de ellas de manera individual, pero siempre manteniendo cierta armonía con ese grupo del que forman parte y que les ayuda a avanzar y a sostenerse en los momentos de debilidad sin ser conscientes de ello. Es por ello que, aunque se diga que la protagonista principal es Kazusa, lo cierto es que en ocasiones es más importante y sorprendente la trama de alguna de las chicas del Club de Literatura que la suya propia ya que, al ser una obra coral, cada una de ellas sigue adelante entremezclando su día a día con el de las demás, nunca en solitario, a pesar de los conflictos personales que en ocasiones puedan conllevar sus decisiones.

Siguiendo con esa línea de pensamientos, también resulta interesante ver cómo ese primer concepto de «desarrollar nuestra identidad sexual como mujeres» del que parte la obra se va transformando poco a poco en algo mucho más amplio que abarca también la formación de uno mismo como persona, como individuo en la sociedad, como ser útil para esta. Es así como la obra deriva de una manera bastante coherente (lo cual no es tan fácil porque podría haber quedado un tanto forzado) de lo que comienza siendo la libertad sexual de la mujer a algo mucho más genérico que puede identificarse como el derecho a decidir sobre sí mismas, a establecer sus propios fundamentos como persona y a tener el valor y el coraje de luchar por aquello que una cree justo aunque vaya en contra de las creencias o normas de la sociedad. Realmente, la obra en sí misma supone un cántico a la formación de uno mismo como adulto. Más allá de los cambios meramente físicos, la obra incide en la formación de la personalidad de los jóvenes a través de temas mucho más íntimos y personales, siendo su bandera el concepto de «sexo» . Un concepto que con el avance de la historia lleva a algo mucho más profundo y determinante, aquello que se identifica directamente con la formación de la personalidad a través de la adopción de una ideología y creencias firmes en aquello que, a pesar de ir contra la sociedad, estamos convencido de que es lo justo y por lo que merece la pena luchar. Un detalle muy interesante que puede quedar eclipsado por todo el tema del sexo pero que resulta determinante en la obra, como un grito a la libertad de elección y formación de uno mismo como persona. Y todo ello tomando como punto de partida siempre al grupo de chicas, individuos de la sociedad que, a pesar de tener voz y voto en un país desarrollado como Japón, siempre están relegadas a un segundo plano en pro de los varones.

Pero aunque las protagonistas son, sin duda, ellas, también hay personajes masculinos que lógicamente ayudan a desarrollar la historia. Al igual que las chicas, ellos llevan el peso de parte de la trama con mayor o menor acierto, pero siempre influyendo en el devenir de los acontecimientos. De esta manera son los hombres los que aportan un granito de arena que también refleja una parte importante de la sexualidad, eje central de la historia. A través de los chicos descubrimos lo que es el querer a alguien y no saber demostrarle tus sentimientos para ser correspondido; o que hay muchos que no son simples animales y son capaces de decir «no» cuando la situación lo requiere; o lo frustrante que puede suponer querer a alguien importante para ti pero no ser capaz de sentir el deseo sexual por esa persona. Temas igual de serios e importantes que en la obra se muestran de una manera muy divertida a la par que dramática e incluso romántica, mostrando nuevamente otro abanico de posibilidades que choca de frente con obras que tienen el amor como tema principal pero cuyas tramas son más precarias, quedándose en lo básico del género y sin llegara rascar más esa superficie que, como hemos comprobado, puede dar mucho más de sí.

Al especial guión de Mari Okada, en el que se entremezclan el drama, la comedia y el romance, se le suma el bello y detallado dibujo de Nao Emoto, quien logra plasmar a la perfección las emociones y sentimientos de todos los personajes de esta historia. Líneas finas y claras son las que encontramos en cada una de las viñetas. Unos diseños sin los que la obra perdería parte de su valor. Tampoco faltan los momentos de humor con esos personajes en formato Super Deformed o con rostro de lo más graciosos para quitarle hierro a los instantes más dramáticos.

Si nos centramos en la edición de Milky Way Ediciones, lo más destacable es, sin duda, la traducción. Esta refleja de una manera muy personal el carácter y la forma de ser y pensar de cada uno de los personajes. Es así como nos encontramos una amplia variedad de registros que casan perfectamente con cada uno de los personajes, resaltando sus distintas formas de ser (tímida, pasota, lianta) con vocabulario y expresiones muy nuestras que les van como anillo al dedo.

En lo que respecta al anime, este es fiel a la historia original desde el principio hasta el final. La única diferencia que hemos encontrado es en el tratamiento de los sentimientos de Momoko. Mientras que en la adaptación animada se nos pone casi en bandeja lo que piensa la chica, en el manga tenemos que fijarnos mucho más en ella y en sus reacciones, que aparecen en segundo plano. Por lo demás, volvemos a recalcar que es una serie muy fiel que hace justicia al material original.


Talonianos, si lo que estáis buscando es una obra diferente, divertida y llena de mensajes para reflexionar, no tenéis más que echar mano de Nuestra Salvaje Juventud. Seguro que no os deja para nada indiferentes, por lo que os invitamos a que nos contéis qué os ha parecido esta historia. ¿También os pone nerviosos/as el «Eso Quiso»?

Nuestra Salvaje Juventud