Ediciones Tomodomo y Tsuta Suzuki nos traen Vecinos Distantes, la obra protagonizada por Mitsuya y Noboru que conecta directamente con Merry Checker. ¡Cuidado con los spoilers!

¡Muy buenas talonianos! Hoy voy a hablar de una obra que ya os comenté de pasada hace varios meses y que guarda una estrecha relación con aquella que analicé en su día. Se trata de un tomo único que solventa justamente una de las observaciones formuladas en la reseña del tomo previo. No sé si os acordaréis de cuando os hablé de Merry Checker, volumen editado en España por Ediciones Tomodomo. En dicha reseña indicaba que uno de sus puntos positivos era “el compañero de trabajo de Shiomi. Tiene su puntillo y es muy gracioso cuando interactúa con su jefe”. Bien, pues la obra en la que me voy a centrar hoy está protagonizada, ni más ni menos, que por este muchacho. ¡Sí, sí, como lo leéis! De hecho, el protagonista se llama Mitsuya (tiene nombre, ¿¡quién lo iba a decir!?) y cuenta con una historia propia que contar la mar de interesante. Realmente conocer la existencia de este tomo me hizo muy feliz porque me pareció un personaje relevante ya cuando leí Merry Checker. Así que, como sabía que Ediciones Tomodomo también lo había licenciado, esperé pacientemente a que se pusiese a la venta para comprarlo y devorarlo en cuestión de minutos… Varias veces desde entonces. Lo que a estas alturas algunos aún no saben (y no será porque no lo indican desde la editorial) es que, en realidad, Merry Checker es un spin-off de Vecinos Distantes, el manga que voy a analizar en esta entrada. Desde mi punto de vista se trata de una obra interesante que ofrece otro prisma desde el que mostrar ese “primer amor” que también se aborda en Merry Checker, pero desde un enfoque más obsesivo y traumático que retiene al protagonista sentimentalmente anclado en el pasado. Sobra decir que este tomo también se puede leer de manera individual sin problemas, aunque queda mucho mejor si lo combináis con Merry Checker para ampliar este pequeño universo creado por Suzuki-sensei. Así pues, vamos allá con la reseña.

Sinopsis

Mitsuya es un chaval de secundaria que siempre ha admirado a su hermano mayor, Toshimitsu, del que le separan tres años. Buen estudiante, deportista e hijo modelo, Mitsuya siempre había anhelado alcanzar a su hermano y al mejor amigo de la infancia de este, Noboru, un chaval que vivía tres puertas más arriba de su casa y que rivalizaba con su hermano en inteligencia y carisma. Desde bien pequeño Mitsuya había sentido envidia de que su hermano y Noboru compartiesen todo, ya que se sentía excluido del grupo sin saber que en realidad él era motivo de disputas entre los dos chicos por ser el auténtico ojito derecho de su hermano mayor. Un día descubre que Toshimitsu y Noboru finalmente se separarán ante el inminente acceso de ambos a la universidad. Sin saber muy bien por qué, Mitsuya decide lanzarse y besa a Noboru en un acto que sólo consigue enfadar y alejar de su lado a su vecino, dejando a Mitsuya confuso y sin saber muy bien qué hacer.

Vecinos Distantes

Diez años después del incidente con su también amigo de la infancia, Mitsuya se ha convertido en un oficinista del montón que, debido a su trabajo, se ha tenido que mudar a una gran ciudad, donde ha debido acostumbrarse a los tumultos y a las convenciones socialmente establecidas en cuanto a relaciones interpersonales. Además, en los últimos años no ha conseguido olvidar a su primer amor, Noboru, motivo por el cual sus relaciones sentimentales han ido fracasando una tras otra. Pero sus acciones pasadas le atraparán nuevamente cuando descubra que su vecino de tres puertas más allá es el propio Noboru, con quien reiniciará una relación amistosa que pondrá sus nervios y autocontrol a prueba.

Además de la historia de Mitsuya y Noboru, el tomo de Vecinos Distantes incluye el one-shot Soñando sobre las aguas. Este está protagonizado por el señor Nagumo, un escritor de novelas de misterio que acude a una pensión al lado del mar para tratar de romper el bloqueo creativo en el que se encuentra. Allí conoce a Hitoshi y Atsushi, dos muchachos con una historia peculiar.

Impresiones

Vecinos Distantes es en realidad la primera obra que la autora Tsuta Suzuki publicó con la revista Chara, aunque en España la hemos podido disfrutar en segundo lugar (después de la publicación de Merry Checker). Para mí es una historia muy tierna gracias al protagonista, Mitsuya, quien a pesar de la cara de pócker que tiene casi siempre acaba mostrando su lado más mono y cuqui (especialmente al sonrojarse) cuando está con Noboru. Aunque el volumen completo cuenta con un one-shot final, voy a centrar casi todas mis observaciones en la historia principal, dejando el one-shot para un comentario final.

En cuanto a la trama en sí, esta tiene el mismo problema que Merry Checker. Se trata de una historia que parte de un tema de los más vistos en todo tipo de historias romanticonas: el primer amor frustrado y no correspondido. Ahora bien, su punto fuerte reside en la manera en que la autora lo aborda. Aunque la obra comienza en la adolescencia de Mitsuya y Noboru, no es hasta que se convierten en hombres adultos que se desarrolla por completo su historia, poniendo en el centro de la diana nuevamente (aunque fuese de manera original) a dos hombres maduros que tienen su vida más o menos asentada y que, de pronto, se ven golpeados por sentimientos románticos (y sexuales) que, en este caso, vienen propiciados por un pasado en común un tanto conflictivo. Y a pesar de ser dos hombres hechos y derechos que saben mantener la compostura en casi todo momento, dejan entrever una parte apocada y tímida sobre su pasado, sobre esa etapa en la que eran inexpertos y se dejaban arrastrar por sus emociones y prontos (especialmente en el caso de Mitsuya). Algo en lo que se asemeja mucho a su spin-off es en el hecho de que Vecinos Distantes también pone de manifiesto esa sensación única y a veces indescriptible que se siente cuando estás en compañía de alguien con quien te sientes a gusto y no tienes que fingir. Algo que sólo consigues con personas en las que confías y de las que no temes su opinión al conocer esas partes más vergonzosas u oscuras de ti mismo. En resumen, esas personas con las que podemos ser nosotros mismos sin tener que aparentar ni mantener la fachada que muchas veces nos exige la sociedad en la que vivimos.

En lo que se refiere a los personajes, la obra está narrada enteramente desde el punto de vista de Mitsuya (primera persona). Se trata de un personaje reservado e introvertido que tiende a guardarse para sí mismo todo cuanto siente, desde la envidia que experimentó de pequeño por la relación de su hermano y Noboru hasta sus auténticos sentimientos por su amigo de la infancia (aunque en un primer momento no supo reconocer que era amor). Aún así, es un personaje que muestra una evolución muy palpable a lo largo de la trama. Mientras que de joven era mucho más directo y rudo (véase cuando se lanza a por Noboru) pasa a ser más comedido y pensar más sus acciones y palabras para encajar en la sociedad. Este aspecto suyo guarda una relación directa con su forma de ser en Merry Checker, pero resulta muy agradable ver ese cambio directamente. Además, otro punto que me encantó de su personalidad es la manera en que se relaciona e interactúa con su compañero de trabajo Yanase, “el penas”, ya que no sólo mantiene su relación con él, sino que aprecia de manera positiva en su compañero algo que los demás ven de manera negativa, dándole un valor insospechado a esa persona que, sin saberlo, consigue animarle un poco. De hecho, cuando vas leyendo la historia y descubres que Mitsuya es en realidad un buen tío con bastante mala suerte, empiezas a sentir pena por él, ya que todo le sale mal y parece que es por la omnipresencia de su hermano mayor, quien parece perseguirle allá donde va y que es el detonante que activa a Mitsuya cuando se encuentra con Noboru. También me gustó mucho cuando rompe a llorar, mostrando su humanidad (de la que parecía carecer por su casi constante cara de pócker) al verse superado por el estrés del cambio de domicilio, la presión del trabajo, de su propia situación personal, etc. Esa parte es realmente tierna y una de mis favoritas. Como referencia rápida a Merry Checker, tengo que destacar que en esta obra Shio se muestra mucho más abierto y desenfadado que en su obra principal, algo que me hizo gracia.

Por otro lado se encuentra Noboru, un chaval que desde pequeño ha sentido admiración y cariño (no queda claro si algo más, aunque se intuye) por su amigo de la infancia, además de cierta envidia insana por el hermano de este, quien siempre era la prioridad de Toshimitsu. Algo muy curioso que se deja ver cuando ya es adulto es esa molestia y odio contenido por la presión que ejercieron tanto sus padres como Toshimitsu (aunque en este caso más que presión fue influencia) sobre él cuando era pequeño al obligarle a ser el estudiante e hijo modelo y coartar todos sus gustos. Es por ello que no se sabe si lo que sentía por Toshimitsu era amor o una admiración que le llevaba a superarse simplemente para poder seguir a su lado (y de paso complacer a sus padres), aunque eso supusiese negarse a sí mismo. Además, durante la obra Noboru se muestra como un personaje bastante cobarde que acepta seguir las normas sociales y expectativas de los demás para encajar, pero que realmente no está muy acostumbrado a mostrarse tal y como es hasta que se reencuentra con Mitsuya (quizás porque en tantos años ha olvidado lo que es ser él mismo). Lo más sorprendente es que casi al final de la historia Noboru parece sobreponerse a esa cobardía que le ha acompañado toda su vida para afrontar una situación completamente nueva, que le es ajena, pero por la que siente más que curiosidad. En eso se parece algo a Shiomi, ya que lejos de huir nuevamente de los sentimientos de Mitsuya decide afrontarlos y darles una oportunidad para no perder esa relación que ha conseguido restablecer con su vecino y amigo.

Al igual que ocurre con Merry Checker, Suzuki-sensei muestra un estilo de dibujo muy técnico, conciso y sin filigranas, con muchas líneas rectas que hacen que los personajes tengan las caras alargadas y afiladas. Como ya comentaba en Merry Checker, los personajes tienen un aspecto bastante corriente y común, pero con un “algo” que atrae al lector y les hace atractivos a ojos de este. Es cierto que en el caso de Mitsuya destaca su falta de expresividad facial (aunque cuando cambian sus facciones es por sentimientos o motivos que le nacen de dentro, lo que las hacen muy valiosas a lo largo del tomo porque muestran realmente cómo se siente en momentos clave de la trama). Esa carencia expresiva del protagonista la compensa Noboru, quien se muestra mucho más expresivo durante toda la obra.

Y llegamos al apartado de escenas ‘hot’. Al igual que en Merry Checker, en Vecinos Distantes tampoco hay muchas escenas de estas características, pero se respira esa tensión sexual no resuelta durante toda la obra. Desde su reencuentro en su bloque de pisos, Mitsuya y Noboru van estrechando poco a poco su relación hasta que esa tensión sexual explota (por parte de Noboru, que es quien lo propicia) y lleva a ambos a experimentar hasta el final esa acción que les separó en el pasado y que es el elemento definitivo que les unirá en su presente. Solamente se trata de una escena de pocas viñetas, pero que está cargada de sentimiento por parte de los personajes. Es cierto que en este momento se muestra más chicha que en Merry Checker, pero tiene mucha autocensura por parte de la propia autora. No es que ella evada el momento ni mucho menos, sino que lo muestra de una manera tan normalizada y natural que no requiere mostrar más de lo estrictamente necesario para que el lector sienta el amor entre los personajes en ese momento tan esperado. No son muchos los autores que consiguen transmitir tanto mostrando tan poco, así que bravo por ella.

Voy a dedicar un párrafo muy breve al one-shot Soñando sobre las aguas. Este tiene una temática paranormal, ya que hay espíritus y almas de por medio. La trama se desarrolla en un único capítulo, como ya he dicho, y aunque podría haber dado para una historia más larga, lo cierto es que su extensión ya va bien. Al fin y al cabo, se trata de un añadido para dar mayor extensión y completar el volumen de Vecinos Distantes. El objetivo primordial de la obra es transmitir dos mensajes que me parecieron bastante importantes. Por un lado, Nagumo ayuda a Atsushi a comprender que hay que aceptar a los demás y sus condiciones (en este caso su orientación sexual) sin juzgarles a la ligera y tras conocer un poco más el origen de estas; por otro, también le hace ver que cada uno debe afrontar las adversidades y retos de la vida a su propio ritmo y manera, no como lo harían otros. Es cierto que si hubiese tenido mayor extensión habríamos podido disfrutar de una evolución más destacada de los personajes, pero puesto que se trata de una historia de relleno… Pues digamos que así ya va bien. El diseño de los personajes es muy similar a los de Vecinos Distantes y Merry Checker, así que es un placer para la vista.

Y no quiero terminar este análisis sin hablar un poquito de la edición de Vecinos Distantes en castellano. Este está traducido de una manera muy coloquial y cercana por Ana María Caro (me encantan sus traducciones, es de lo mejor de las obras de Ediciones Tomodomo más allá de las propias tramas de sus mangas). El resultado final es de diez, como siempre, porque el tomo está cuidado y llega al lector en perfectas condiciones. Siempre me resulta una gozada leer no sólo historias buenas, sino que aporten un plus de calidad al lector con su calidad y acabado. Así que estoy encantada de la vida con este tomo, como os podréis imaginar.

Para resumir, Vecinos Distantes es un tomo que se hace muy corto al leerlo gracias a su trama, a sus protagonistas y a su traducción al castellano. Es una historia muy tierna sobre ese primer amor frustrado que acaba siendo correspondido. Aunque me habría gustado saber un poco más sobre los dos protagonistas (especialmente después de su primera vez en la cama), la verdad es que ese final le va bien, aunque deja al lector con la miel en los labios por verles más en acción. También habría estado bien ver un poco más de la vida de Noboru en esos diez años que pasa separado de Mitsuya (ahí falta información, igual que en el caso de Miya en Merry Checker, pero no se puede tener todo). Por lo demás, la historia es muy entretenida y agradable de leer.


Lo mejor

  • Que los dos protagonistas (y su entorno) sean adultos.
  • Que la historia comience por el principio, es decir, por lo que pasó en primer lugar, y luego dé el salto a la etapa adulta de los protagonistas.
  • La amabilidad de Mitsuya con Yanase, a quien ve como una persona que “ofrece oportunidades” en lugar de “atraer la mala suerte”.
  • Ese mensaje que da Soñando sobre las aguas de afrontar las adversidades y retos de la vida a nuestro ritmo y a nuestra manera, no como lo harían otros.

Lo peor

  • La poca información que se ofrece al lector sobre Noboru o que no se incida en su relación con Toshimitsu (al menos que le explique a Mitsuya si sentía algo por él o no).
  • Que hay pocas escenas ‘hot’.
  • Cuatro capítulos se hacen excesivamente cortos.

Ficha Técnica:

Título: Vecinos Distantes
Título original: 3Gen Tonari no Toihito
Autores/as: Tsuta Suzuki
Tipo: Yaoi
Género: Romance, drama
Revista:  Chara Selection
Editorial japonesa: Tokuman Shoten
Editorial Española: Ediciones Tomodomo
Año: 2007/2019
Número de tomos: 1