Imaginemos que una importante compañía anuncia un juego protagonizado por un tiranosaurio. ¿Qué esperaríamos de él? Probablemente realismo, acción y, tal vez, esa sensación de miedo y angustia al vernos ante una criatura de tan grande tamaño. Ahora bien, ¿qué ocurriría si esa compañía apostase…